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Arrebatarían al mezcal su valor ancestral en Oaxaca

El arrebatar a Oaxaca la denominación de origen del la bebida ancestral, provocaría que solo algunos fabricantes de licor de otros estados se enriquecieran dejando a los productores artesanales en la desprotección total


En la lucha por la denominación de origen del mezcal Oaxaca se encuentra en “la indefinición total” y requiere de instrumentos jurídicos, culturales y sociales que eviten que la bebida ancestral de Oaxaca quede en manos no solo de otros estados y municipios, sino de grandes productores y comercializadores que pretenden devorar esta actividad por la que México obtuvo por exportación 26 millones de pesos en 2017.

Especialistas como Alberto Sánchez López, pionero en la investigación de la producción ancestral del mezcal, y el doctor Alfonso Aquino, director de la organización de conservación del Jaguar, consideran que la parte nuclear de la defensa jurídica y social del mezcal es la aprobación de la iniciativa ciudadana por la cual se le declara patrimonio cultural de Oaxaca.

La iniciativa de ley presentada, la semana pasada, ante la presidenta de la Junta de Coordinación Política, María de las Nieves García Fernández busca que el Estado mexicano respete el decreto original de denominación de origen, el número 731 autorizado el 9 de marzo de 1995 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y que considera solo como estados legítimos de producción a Guerrero, Oaxaca, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas.

Los impulsores de la iniciativa señalaron que la discusión sobre cuáles estados y municipios pueden producir mezcal está entrampada entre dos instituciones cuya postura es poco clara: el Consejo Regulador del Mezcal, dirigido por Hipócrates Nolasco, y el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

“El Consejo Regulador está defendiendo la camiseta de todos, sean o no productores, sean o no artesanos, tiene que defender desde el productor artesanal hasta la súper industria transnacional, pues ya son todos sus clientes, lo que pase con esta controversia constitucional es que van a llegar a una negociación económica, que habrá que ver de cuánto es”, señala Aquino Mondragón.

Por otra parte, añade Morales Sánchez, el IMPI ha atendido criterios políticos a través de los cuales ha ampliado la denominación de origen. Más que coincidencias, subraya, hay interés de tres presidentes para aprovechar “el gran negocio del mezcal”.

“Los criterios de decisión del IMPI se han estado pervirtiendo bajo los intereses de los presidentes de la República, Fox cuando fue presidente metió a Guanajuato bajo un principio político, Calderón también, a ellos no les interesa la producción, lo que les interesa es el negocio, a Guajardo también”.

El pasado 8 de agosto, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la aprobación del IMPI para que 12 municipios del Estado de México, tierra natal del presidente Peña Nieto, el estado de Morelos, de donde es originario el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y Aguascalientes puedan producir mezcal.

En el último lustro, de acuerdo con datos oficiales, Oaxaca pasó de 99.3% al 87% de la producción de mezcal nacional.

Para Mondragón, especialista en temas de conservación ambiental, en este tema es indispensable que los diputados en el Congreso del Estado comprendan que deben generar una estrategia de protección del mezcal más amplia que la que se ha expresado en las calles de la Ciudad de México y ante la SCJN.

“La percepción que tiene la diputada Nieves, en la LXIII Legislatura, convencida por Hipócrates, es que el asunto no es político, que es legal que no tiene por qué darse en términos políticos y parlamentarios para proteger al mezcal, si ella como líder del Congreso del Estado de Oaxaca asume esta postura y para a las otras fracciones parlamentarias y no pasa nada en esta legislatura es grave”, señaló.

 

El decreto

Como parte de la iniciativa ciudadana para declarar patrimonio cultural de Oaxaca el mezcal quieren “acceder y apropiarse de la bebida” sin respetar “ni ancestralidad, ni procesos ni calidad ni cantidad” creando “bebidas similares, adulteradas, de mala calidad”.

Asimismo se denuncia que pese a los esfuerzos de la Comercam, del plan rector, de los productores de agaves y mezcales organizados hace falta un plan rector para la producción.

“Están agotando, sobreexplotando e incluso poniendo en peligro de extinción las especies de agaves o/y magueyes tanto silvestres como la diversidad de las domesticadas para la plantación en producción intensiva”.

En la iniciativa se establece que el mezcal solo podrán hacerlo “en las regiones o localidades respectivas y con domicilio fiscal dentro de la demarcación geográfica” y se protegerán “las denominaciones de origen del mezcal de Oaxaca, mezcal oaxaqueño, mezcal original de Oaxaca y la conjugación de los términos”.

En el diagnóstico se expone también que las presiones del mercado a nivel nacional e internacional “están generando presiones sobre las poblaciones de agaves silvestres que no van a soportar si no se atienden inmediatamente por políticas públicas de atención técnica”.

Al construir políticas públicas de atención técnica, el gobierno estaría obligado a destinar recursos para la asesoría técnica a productores, “si no vamos a estar expuestos a que el que paga manda, a que se haga lo que digan los grandes inversionistas que le metan dinero al negocio”, señala el Aquino Mondragón.

 

Oaxaca debe imponer su visión

El doctor Alberto Sánchez López coordinó el primer proyecto de investigación sobre la producción del mezcal que se generó en Oaxaca, en el periodo de 1982-1985. El objetivo, relata, “era seguir la huella del tequila”.

Con presupuesto otorgado por Conacyt, Sánchez coordinó el proyecto a partir del cual se descubrió la riqueza que implicaba la producción de mezcal.

“Cuando vimos la complejidad y la riqueza, dijimos hay algo más que copiarle la huella al tequila, empezamos a tener evidencias desde la historia, desde el ámbito antropológico, legal, tecnológico, lo social y lo cultural”, expresa.

Con un equipo de jóvenes investigadores, que hoy son consolidados estudiosos del tema del mezcal como los biólogos Ana Valenzuela, Felipe Palma y Claudia López Sánchez estudiaron desde la taxa del agave oaxaqueño, los tipos de plagas y enfermedades que lo aquejaban, los aspectos legales y fiscales, la recuperación de la tecnología artesanal, la erosión derivada del cultivo del maguey e incluso la obtención de esteroides a partir de este cultivo.

La investigación quedó plasmada en una docena de libros agrupados bajo un plan para la producción agroindustrial del mezcal. Aunque en los años siguientes la investigación no generó mayor interés, durante la siguiente década se convirtió en la base de los estudios del mezcal en Oaxaca. “En ese entonces no era tema ni para la UNAM ni para el Poli ni para los centros de investigación del Conacyt”, explica el especialista egresado del Instituto Tecnológico de Oaxaca, exdirector del Concejo Oaxaqueño de Ciencia y Tecnología.

“Se habla que 28, 29 estados de la república produjeron a partir del maguey un aguardiente, también con seguridad en muchas partes de América, donde es originario el género agave, pero Oaxaca tiene una significación y un caudal muy grande, está demostrado, sigue liderando la producción artesanal de los fermentados, de los jugos del maguey en sus diferentes variedades, eso es lo que nosotros obtuvimos de diferentes investigaciones”, asegura.

Hoy, afirma, Oaxaca debe imponer una visión sobre el desarrollo de la industria del mezcal no solo por razones económicas, sino por la historia y la cultura que está detrás de esta bebida y por la urgencia de privilegiar la producción de los mezcaleros “muchos de los cuales viven aún en una pobreza secular”, sino para impedir que los grandes industriales arrebaten esta actividad de sus raíces. “Son dos visiones las que se confrontan, la visión globalizadora de la gran industria el gran negocio para unos cuantos”.

Para el investigador, es urgente también que se termine con la idea “torpe” “de que producir más siempre es mejor, “los grandes industriales lo que vienen a cambiar es la esencia de un proceso productivo ancestral con respeto muy fuerte a la naturaleza, hay que quitarse la idea de que hay que producir todo el mezcal que el mercado consume, no es cierto, esto tiene que ser como las perlas, como los grandes vinos”.


 

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