Durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario celebrado ayer, Ariadna Montiel Reyes rindió protesta como la nueva presidenta nacional de Morena, sustituyendo a Luisa María Alcalde, quien se incorpora al gabinete federal. En su primer mensaje oficial, Montiel trazó una línea clara sobre la ética que exigirá a los cuadros del partido.
Montiel destacó que, bajo su mando, el partido no permitirá el arribismo ni perfiles cuestionables. “Vamos a resguardar con alegría lo más sagrado que tenemos: el legado de Andrés Manuel López Obrador”, sentenció ante los congresistas. La dirigente enfatizó que la trayectoria impecable será un requisito indispensable para cualquier aspiración, asegurando que los candidatos representen fielmente los principios de la ‘Cuarta Transformación’”.
En un discurso marcado por la lealtad, la nueva presidenta reafirmó su compromiso con el gobierno de Claudia Sheinbaum, a quien calificó como una pieza fundamental para el proyecto de nación. Montiel subrayó que la unidad del movimiento no es solo una estrategia electoral, sino una condición necesaria para consolidar los cambios en el país.
El relevo ocurre tras la salida de Luisa María Alcalde, quien aceptó la invitación de la presidenta Sheinbaum para fungir como Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal. Con este movimiento, Morena busca profesionalizar su estructura interna y blindar sus próximas selecciones de candidatos frente a críticas por falta de honestidad o compromiso social.











































