Subastan un ejemplar del primer periódico feminista mexicano que fue publicado en 1887 | El Imparcial de Oaxaca
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Subastan un ejemplar del primer periódico feminista mexicano que fue publicado en 1887

‘Las violetas del Anáhuac’, creado por Laureana Wright, contó con 33 colaboradoras que hablaban de política, cultura, el papel de las mujeres en la sociedad y hasta la brecha salarial que ya existía en la época


Subastan un ejemplar del primer periódico feminista mexicano que fue publicado en 1887 | El Imparcial de Oaxaca
Imagen ilustrativa: Internet

“Periódico literario redactado por señoras”. Así se presentaba en 1887 Las violetas del Anáhuac, la primera publicación hecha por mujeres y para mujeres que apareció a finales del siglo XIX en México. Aunque se considera a la heroína de la Independencia Leona Vicario como la primera periodista de México, los textos de estas mujeres que la sucedieron se apegan hoy más a lo que conocemos como periodismo. Así lo comenta la investigadora de la Universidad de Hidalgo Elvira Hernández Carballido. “Las primeras mujeres que empezaron a publicar algunos textos en periódicos hechos por hombres lo hicieron alrededor de 1872”, señala la experta.

En una sociedad en la que no estaba bien visto ni recibido que las mujeres dieran su opinión — menos desde una profesión copada por hombres—, este periódico redactado por un grupo de señoras burguesas supuso una pequeña revolución que nunca llegó a los libros de periodismo en México.

Casi un siglo y medio después, la casa Morton ha subastado uno de los ejemplares de Las Violetas del Anáhuac en 17.000 pesos (unos 800 dólares) y ha devuelto al debate público la historia de este grupo de señoras que en pleno porfiriato se atrevieron a reivindicar la educación para las mujeres como fuente de progreso y desarrollo del país. “La mayoría de las mujeres no iba a la universidad y no podíamos votar, era un contexto difícil para abrirse camino en el periodismo”, agrega Hernández Carballido.

La pieza subastada representa una ventana privilegiada al pensamiento de las mujeres de la época, donde pese a la modernidad de algunas ideas, predominan la religión y el rol de atender la casa y los hijos. “El ejemplar son seis hojas de 32 centímetros de largo, con artículos insertos y una litografía, impresos en papel de fibras de algodón en la imprenta Aguilar e Hijos”, explica Rodrigo Agüero, catalogador y evaluador de libros y documentos de Morton Subastas.

El periódico dirigido por Laureana Wright, hija de un rico empresario minero, solo duró dos años (entre 1887 y 1889) pero sirvió para marcar la pauta a otras publicaciones que vinieron después. El tono y la forma en la que ella y las 33 colaboradoras que tuvo la publicación hablaban de temas no permitidos a las mujeres, provocó que muchas de aquellas escritoras firmaran con seudónimos. También aquí demasiadas veces “anónimo” tuvo nombre de mujer. Entre los textos destacan las firmas de Dolores Correa Zapata, Mateana Murguía de Aveleyra o la propia Wright, reconocida en varios círculos intelectuales de los que también formaban parte Manuel Acuña, Ignacio Ramírez o Manuel Altamirano.

Hernández Carballido considera a Las Violetas del Anáhuac como el primer periódico “feminista” de México. “Si bien es cierto que no hablamos de un feminismo como el de hoy, empiezan a tocar temas sobre política y educación que cuestionan la situación de las mujeres y sus derechos como ciudadanas”, puntualiza.

“Wright tenía un prestigio como escritora y poeta. Fue una maestra para otras periodistas porque abrió las páginas de su periódico a todas las mujeres que quisieran escribir no solo poemas, recetas o consejos de belleza, sino a aquellas que veían a las mexicanas desde otro contexto”, prosigue Hernández.

Madreselva, María del Alba o Anémona fueron algunos de los nombres con los que estas mujeres firmaron artículos sobre ciencia, arte, poesía o manifiestos acerca de la importancia de estudiar. “Venimos al estadio de la prensa a llenar una necesidad: la de instruirnos y propagar la fe que nos inspiran las ciencias y las artes. La mujer contemporánea quiere abandonar para siempre el limbo de la ignorancia y con las alas levantadas desea llegar a las regiones de luz y verdad”, señala uno de los escritos publicado en el primer número del 4 de diciembre de 1887.

Así, poco a poco, las telarañas van cayendo. Concepción Manresa de Pérez habla en su columna “Mujeres de nuestra época” sobre la primera doctora que se graduó en la Escuela de Medicina, Matilde Montoya. Todo un logro para la mujer de finales del siglo XIX. “La mujer material que vivía oscura al pie de la cuna de sus hijos, que no podía educar porque solo servía de nodriza ha despertado hoy para la vida del progreso inspirándose en la cultura moderna”, señala Manresa de Pérez.

Tras enfermar, Laureana Wright abandonó la dirección de Las Violetas del Anáhuac, pero siguió publicando durante toda su vida, hasta su muerte en 1896, con tan solo 50 años. Entre sus escritos destaca uno de los primeros manifiestos sobre la igualdad de género en México, titulado “La mujer perfecta”, publicado en 1893 en El Correo de las Señoras. Su forma de expresarse granjeó amistades y admiración, pero también levantó ampollas y se enfrentó al gobierno de Manuel González (1880 – 1884) que le prohibió hablar de política — y menos desde una óptica crítica—, por tener un apellido extranjero. Wright había nacido en México.

La democracia, el voto, el cuidado de los hijos, la educación de las mujeres y las niñas o la desigualdad salarial entre hombres y mujeres que ejercían la misma profesión fueron varias de las reflexiones recogidas en Las violetas del Anáhuac. Algunas de ellas resultan pasmosamente actuales. Mateana Murguía de Aveleyra, por ejemplo, denunció por primera vez la brecha salarial entre los maestros y las maestras, que ganaban 60 pesos y 45 pesos, respectivamente. Su artículo tuvo tanta repercusión que los sueldos se nivelaron tras la publicación. En otra reflexión Murguía reconocía el peligro que implicaba para las mujeres caminar por la noche en la calle. “Las profesoras, casi todas jóvenes, mientras su debilidad no esté suficientemente respetada por la cultura de nuestros compatriotas, no se atreven a salir de su casa para volver a las ocho o nueve de la noche, pues bien saben que en el camino se encontrarán mil impertinentes que las importunen y disgusten”.

La semilla que sembraron Las Violetas del Anáhuac continuó floreciendo décadas después con nuevas generaciones de mujeres que caminaron sobre los pasos de estas pioneras. En 1904 La Mujer Mexicana retomó las ideas fundacionales del periódico de Wright e incluso llegaron a reeditar varios textos de la escritora. “Con la Revolución mexicana Hermila Galindo publica La Mujer Moderna y Juana Gutiérrez de Mendoza funda Vesper, una publicación 100% política y aguerrida; las mujeres empiezan a meterse en otros escenarios donde parecía que no podían estar”, comenta Hernández Carballido.

La investigadora señala que una profunda decepción llega con la Constitución de 1917 “ven que no les dan el derecho al voto y no se hace referencia a las mujeres en el texto, así que las publicaciones feministas pierden su fuerza y pasan a un ámbito más clandestino”, señala. Fue hasta los años 30 del siglo XX, durante la lucha por el voto femenino en el país, que este tipo de periódicos tiene un nuevo resurgir. Pese a ello, las mujeres mexicanas no consiguieron votar hasta 1953.

La doctora Hernández Carballido señala a la Academia como responsable en el borrado de estas mujeres de la historia del periodismo. “Cuando se da historia de la prensa en nuestro país, no se habla de ellas, cuando sí existieron, sí estuvieron allí”, asegura. “Yo siempre les digo a mis estudiantes que las busquen y que las lean para que no se nos vuelvan a perder (…) Como diría Rosario Castellanos, siempre sale una rebelde furibunda a cambiar las cosas”, dice Elvira Hernández.

Entre ellas, quedará para la historia el nombre de Laureana Wright.


 

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