Cada que me golpeaba se hincaba y pedía perdón, violencia en la Mixteca
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Cada que me golpeaba se hincaba y pedía perdón, violencia en la Mixteca

Violeta reconoce que no vivía bien, pues el círculo de violencia en el que estuvo inmersa le impedía abrir los ojos y darse cuenta que era una víctima del hombre que decía amarla

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“Cada que me golpeaba me pedía perdón. Yo decía ‘sí me quiere’; hasta que un día abrí los ojos y me alejé con mi hijo. En una ocasión me roció un bote de cloro”, declaró Violeta Pérez, nativa de una comunidad de la región Mixteca de Tlaxiaco.

“Hoy ya no sufro violencia; ese hombre se fue. Me pegaba por cualquier pretexto: por la comida, por la ropa o porque el bebé lloraba. Eran situaciones muy duras, a pesar de que él fue con mi familia a pedir mi mano. Nos casamos y la vida no fue rosa como la imaginaba”.

 

EL CÍRCULO DE VIOLENCIA

Violeta reconoce que no vivía bien, pues el círculo de violencia en el que estuvo inmersa le impedía abrir los ojos y darse cuenta que era una víctima del hombre que decía amarla.
“Así pasaron muchos años, hasta que un día me fui a la casa de mi familia, luego de unos días llegó para pedirme perdón y regresé con él; sin embargo, la historia de los golpes volvió a repetirse”.
Después de muchos maltratos, él la abandonó; se alejó desde hace nueve años. “Era una situación muy difícil, porque de manera constante me golpeaba, me insultaba, incluso me abofeteó y me dio patadas”.

 

RECUERDOS DOLOROSOS

La mujer recuerda que la violencia que vivió en matrimonio era producto de los quehaceres de la casa. Por ejemplo “cuando la camisa o ropa no estaba bien planchada recibía un golpe en la cabeza o en cualquier otra parte del cuerpo, acompañado de la clásica palabra ‘eres una inútil’. Eso pasaba cada ocho días o de repente gritaba cuando el bebé lloraba; además aventaba la comida cuando algo no le gustaba”.
Violeta recuerda que su ex pareja solía irse por varios días, y cuando ella le preguntaba dónde había estado, él enfurecía.

Más de 5 años vivió violencia; al principio no se daba cuenta de ello, pensaba que era algo normal, pero los mismos golpes la hicieron reflexionar; sin embargo, se detenía porque él siempre pedía perdón casi llorando o se hincaba, acto que la conmovía y otra vez lo perdonaba.

LO SOLAPABA SU FAMILIA

Ella vivía con sus suegros, los papás de su esposo. Un día su suegra, ante los golpes que le propinaba su hijo, sólo le decía, “debes obedecer y hacer bien las cosas hasta que aprendas, es por tu bien; él quiere para ti lo mejor, no lo debes hacer enojar”.

En múltiples ocasiones ella le contaba cosas a su hijo que le provocaba celos y entonces arremetía contra ella con golpes y empujones. En unos de estos actos de celos, él le vació un bote de cloro y la dejó marcada de tantos golpes en la cara.

Su suegro no se metía, sólo observaba. En una ocasión la defendió y fue cuando su hijo le vaciaba un bote de cloro en el rostro y cuerpo. El señor sólo expresó “cálmate, la puedes matar”.

 

¿POR QUÉ HABLAR HASTA AHORA?

 

Hacer esta denuncia después de 9 años servirá para que las mujeres no permitan ningún tipo de violencia, refiere Violeta. Salir de ese círculo es difícil, pero es más terrible vivir con el temor de que te pueden violentar por cualquier cosa.

Asimismo, afirma que sólo en una ocasión intentó denunciar ante las autoridades correspondientes; sin embargo, el trato grosero y déspota que recibió de parte de éstas la hicieron sentir culpable con comentarios como que “ella tenía la culpa porque no obedecía”.

Además, para denunciar tenía que presentarse con su marido, pues se trataba de conciliar el problema. Ella desistió porque si accedía a esto “él se iba a enojar muchísimo y se iba a desquitar a golpes contra mí”.

Ante esta situación expuesta, da a conocer que mejor optó por nunca denunciar la violencia que vivió.

Hoy agradece que ese hombre la haya abandonado, pues pudo ponerle fin a su infierno.

 

PARADERO DESCONOCIDO

Actualmente, este hombre se fue y no ha regresado; sin embargo, Violeta no le desea ningún mal. Comenta que ahora ella vive una vida tranquila, su hijo va a la escuela y en lo posible logra empleo al hacer diversos trabajos de hogar o en el comercio con el fin de lograr la subsistencia.

UN ACOMPAÑAMIENTO PARA
LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA

 

Sobre este tema, Rubí Jazmín Cortez Salazar, defensora de los derechos de las mujeres, da a conocer que en múltiples ocasiones ha acompañado a las mujeres a poner sus demandas; sin embargo, las autoridades correspondientes no dan los seguimientos, ni existen las investigaciones, ya que no hay personas encargadas para este rubro.

“Son muchas las denuncias que no llegan ante las autoridades correspondientes, ya que los encargados de impartir la justicia no tienen la disposición y las ganas de atender con amabilidad o ponen muchas excusas, ante los diversos tipos de violencia que sufren las mujeres, en muchas ocasiones por parte de su pareja o entre ellas mismas”, afirmó.

“Una denuncia no llega porque no hay atención, gastan dinero de ida y vuelta desde sus comunidades, como para que te digan ‘vente mañana, no está el encargado’. Piden pruebas y testigos, por lo que después de muchas vueltas prefieres no denunciar o porque para los agentes es un caso menor o hasta te dicen ‘habla con él, llévense bien y dejen de pelear’”.

Dijo que ha presenciado tratos pésimos de parte de las autoridades a las vícitmas, no hay paciencia y falta de humanidad por parte de quienes atienden, justifican que tienen mucho trabajo, que se den una vuelta al día siguiente y piden pruebas de golpes físicos, además de testigos.

Los malos tratos que imparten los que van a tomar las declaraciones son cortantes, déspotas y la espera es tanta que la que va a solicitar la ayuda mejor se retira. O a falta de las pruebas prefiere no denunciar, ya que en las fiscalías te piden que los golpes sean visibles.

 

PIDEN INTERVENCIÓN
DEL GOBIERNO

En días pasados, en la ciudad de Tlaxiaco se pidió la intervención inmediata a los gobiernos para atender la violencia de género que sufren las mujeres en la Mixteca, una de las regiones de Oaxaca que ocupa el primer lugar en este tema.

Ita Ortiz Silva, presidenta del comité ciudadano de la Mixteca, al recibir el cargo de manos de las autoridades gubernamentales, pidió que Tlaxiaco y la Mixteca tienen alerta de género y no hay atención, se necesita orientación y capacitación a los hombres y mujeres para que se viva en paz y en prevención para evitar la violencia.

El abandono también es violencia por parte de los hombres cuando abandona a sus familias para irse a trabajar a los Estados Unidos, y son ellas las que se quedan a cargo de sus hijos sufriendo la falta de los recursos, ya que ante la falta de los empleos no se tiene otra alternativa.

Para esta región se necesita de los empleos, de las fábricas y de las grandes industrias, esta es una zona abandonada, donde la migración ocupa el primer lugar a nivel internacional, este es un fenómeno que no cesa y que constantemente comete la violencia, en todos los enfoques en que se quiera ver.