El rostro de la pobreza y la crisis por Covid-19 se mira en mujeres e infantes de la colonia Pintores de San Martín Mexicápam. Las carencias en esta agencia de la ciudad de Oaxaca se han incrementado en los últimos dos meses, desde que se comenzaran a paralizar o restringir las actividades en la urbe. Y aunque el Mercado de Abasto sigue operando bajo la implementación de medidas sanitarias, algunas de las vecinas que ahí vendían semillas y otros productos no han podido hacerlo desde hace semanas. Elementos de seguridad o que participan en los filtros sanitarios incluso les han quitado la mercancía.
Es el caso de una mujer que con una madre operada ha tenido que buscar algún trabajo ocasional para comprar los tres o cuatro kilos de tortillas para las ocho personas que habitan en su hogar. Sus dos hijos que ya trabajaban como empleados en un negocio de abarrotes en el Mercado 20 de Noviembre se han quedado sin trabajo. Y ante ello, las medicinas de su madre que sufre hipertensión y las necesidades de otros menores han recaído en ella, que solía vender atole y tamales, además de semillas.
“El gobierno dice que estemos en casa, sí, pero con qué ingresos. Si no salimos a vender no tenemos con qué comprar las tortillas, el agua para tomar o para lavar la ropa, el jabón…”, cuenta quien pide a las autoridades municipales y estatal voltear a otras partes de la ciudad, en donde hay decenas de familias con carencias.
En la colonia Pintores, donde viven ella y sus hijos, las vecinas estiman que prácticamente todas las familias viven una situación similar. La crisis por Covid, señalan, se agudiza cuando ni siquiera cuentan con los servicios básicos de agua o drenaje. O con calles empinadas cubiertas de tierra y más tierra. Rosa Flora Hernández, quien se ha dedicado a hacer tortillas para vender, cuenta que sus ventas han disminuido ante las restricciones para acudir a vender a ciertas partes de la ciudad.
“Estamos en casa, trabajando”, cuenta Rosa Flora, quien como su vecina iba al mercado a vender atole, tortillas e indumentaria tradicional.
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Hace unos días, ante el llamado de las vecinas, se obtuvieron algunas despensas, pero han sido insuficientes. Ante ello, han recurrido a préstamos o a pedir alimentos y otros productos en las tiendas, en donde sólo ven aumentar sus deudas. En ocasiones, quienes tienen la posibilidad, comparten un poco de comida con quienes no tienen para ese día.
Y ahora que los hijos están en casa, por la suspensión de labores en las escuelas, otro problema que agrava la situación es el resolver cómo seguir el paso a las clases. Juana Rojas, cuyo esposo ayudante de albañil se quedó sin empleo, narra que aunque se ha buscado cumplir con las tareas o indicaciones a través de WhatsApp no es lo mismo que recibir la educación en las aulas.









































