Oaxaca, ciudad fantasmal por bloqueos y protestas | El Imparcial de Oaxaca
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Oaxaca, ciudad fantasmal por bloqueos y protestas

Obligados por los bloqueos que desde el lunes mantienen integrantes del Sindicato Independiente 3 de Marzo, los capitalinos buscan opciones para desplazarse


Oaxaca, ciudad fantasmal por bloqueos y protestas | El Imparcial de Oaxaca

Por momentos, las calles del centro de la ciudad se quedan sin transeúntes y vehículos. Son cerca de las 14 horas y el caos persiste, lo mismo que el hartazgo de la sociedad por la falta de transporte. Apenas se escucha un motor a lo lejos o la maquinaria en una construcción aledaña al palacio municipal. Por las vialidades donde en horas pico eran cientos los vehículos que transitaban, se cuentan algunas unidades. El ajetreo ha sido mayor al amanecer y hasta las 09 horas.

Obligados por los bloqueos que desde el lunes mantienen integrantes del Sindicato Independiente 3 de Marzo, los habitantes de la capital buscan otras opciones para desplazarse. Y las rutas del transporte urbano son mínimas desde la madrugada del miércoles, cuando apoyados con camiones recolectores y equipo de los integrantes del Sindicato han cerrado los pasos en el puente del Tecnológico, en la calle Tinoco y Palacios, en el bulevar Eduardo Vasconcelos, en Periférico, en el crucero de Cinco Señores y otros puntos de la ciudad.

Si antes de la pandemia operaban 78 rutas del transporte urbano y en este periodo se supone que siguen en circulación 45, quedan solo 25. El Citybus, con menos de un mes en funcionamiento, se ve obligado a suspender su única ruta este miércoles.

En bicicleta, a pie (a veces con bastón o muletas), transbordando camiones y taxis colectivos o teniendo que pagar un servicio particular a un mayor costo que el habitual, miles de ciudadanos se desplazan a sus centros de trabajo, hogares u otro sitio en el tercer día de bloqueos del sindicato.

“Pedimos tu comprensión”, “lamentamos la situación que estamos viviendo”, “el único responsable de esto es el presidente municipal”, son las leyendas de las cartulinas de los sindicalizados que aún esperan el acercamiento del edil, Oswaldo García Jarquín, en un campamento frente al palacio municipal. A estas frases se suman las de sus exigencias laborales: garantías de equipo, de camiones, de insumos y uniformes, de despensas. También de pago de prestaciones a jubilados y pensionados.

A la relativa pausa se suma el caos por querer pasar en las calles “disponibles”, también la acumulación de basura en las papeleras del Centro Histórico y calles antes saneadas por algunos de los más de mil empleados de limpia, bacheo, de recolección y otras áreas que hoy siguen en paro.

Los espacios públicos y calles se transforman en muladares. La basura está por doquier. “La gente floja viene y aquí tira la basura”, dice Carlos Luis Álvarez mientras recoge los desechos frente a su domicilio de la calle Trujano. Sus huéspedes están a punto de llegar y no los puede recibir así. Como muchos, dice haber usado la bicicleta para trasladarse de la agencia San Felipe al centro de la ciudad.

Las moscas revolotean al paso de la gente por los contenedores, ya sea en las banquetas o cerca de los restaurantes de los portales del zócalo. Con el pan y la comida en charolas al hombro, hay quien se abre paso entre las bolsas donde lo mismo hay papel higiénico que restos de comida y botellas de PET.

Pero la pestilencia parece ser mayor en el Mercado de Abasto Margarita Maza de Juárez, donde la falta del servicio de recolección está suspendido como en todo el municipio. En torno a ella, hay quien ha optado por prender fuego a la basura.

Es la tarde del miércoles, el día siguiente al que el cabildo aprobó pedir al gobierno estatal un adelanto de 20 millones de pesos de sus participaciones. Pero solo para pagar la deuda de seis mensualidades de los 40 camiones rentados, mas no para atender las demandas del sindicato, como ha expuesto su secretario general, Pablo Gómez.

Para entonces han pasado ya 24 horas del primer comentario del gobernador, en el que aseguraba que desde el fin de semana había adelantado esos millones al municipio. Aunque solo han transcurrido unas horas de su nueva intervención, en la que ofrece el palacio de gobierno para el diálogo entre el gobierno municipal y los sindicalizados.

El caos sigue y el sol de la tarde obliga a los manifestantes a buscar la sombra. Junto a los camiones recolectores, la calma de la tarde se interrumpe por el motor de una motocicleta. “¡Con cuidado, que está pasando la gente!”, le exclama un sindicalizado al conductor.