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Covid-19 agudiza saturación de panteones en Oaxaca

En la ciudad de Oaxaca, los camposantos administrados por el ayuntamiento carecen de fosas


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Sin una sola fosa disponible para nuevos morados, así están los panteones administrados por el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, los que a raíz de la emergencia sanitaria de Covid-19 han visto agudizada una situación de antaño. Ante estas circunstancias, la crisis económica y el temor que se vive por la nueva enfermedad, muchas familias y deudos han optado por la cremación. 

En poco más de ocho meses desde la llegada del coronavirus a la capital, los rituales de despedida también han cambiado. De los cientos de asistentes se ha pasado a unas cuantas personas, a la familia más cercana. Y, si acaso, algunas decenas que se turnan. Estas son las circunstancias que se viven en sitios como el Panteón General o en la funeraria Núñez Banuet.

La saturación de los camposantos municipales es un problema que data de varios años, como confirma Dagoberto Hernández Cruz, encargado del Panteón General, el más antiguo de Oaxaca de Juárez. Y aunque se han efectuado sepelios, solo suceden cuando la familia ya cuenta con una fosa a perpetuidad o consigue que un tercero ceda el espacio.

“Ya no hay espacios en los panteones; están saturados”, remarca Hernández respecto a una situación que impera no solo en este camposanto sino en otros administrados por el ayuntamiento municipal.

En este cementerio, las inhumaciones han disminuido en fechas recientes, aunque fue el mes de abril el de mayor trabajo para los sepultureros, en un periodo que se extendió hasta parte de agosto. “Ahorita ha bajado un poco, a veces tenemos una al día; a veces, no; en ocasiones, hasta cuatro o cinco”, cuenta Hernández sobre la carga laboral que estima en aproximadamente 150 servicios en los últimos ocho meses.

CREMACIÓN, LA ALTERNATIVA

Ante la carencia de espacios en cementerios de la capital oaxaqueña, la cremación se ha convertido en la alternativa por la que optan las familias de fallecidos desde que inició la emergencia sanitaria. José Manuel Núñez Banuet Corzo, responsable de la sucursal Reforma de la funeraria Núñez Banuet, señala que cuando alguien fallece por Covid-19 lo más solicitado ha sido el servicio de cremación. 

Aunque han realizado algunas inhumaciones, estas son complicadas, pues la gente no siempre cuenta con una fosa en algún cementerio de la ciudad. “No hay fosas en el Jardín, no hay en General, no hay en el de Xochimilco ni en el Exmarquesado”, subraya. 

La carencia de espacios en los cementerios ha hecho que se opte por la cremación. Además, porque adquirir una fosa en el cementerio de la misma funeraria implica mayores costos.

“En nuestra experiencia, lo que nos toca atender es un 30 por ciento de inhumaciones y 70 por ciento son cremaciones”, explica Núñez Banuet Corzo sobre los servicios para fallecidos por Covid-19. 

LAS DESPEDIDAS MARCADAS POR LA SANA DISTANCIA

En estos ocho meses de Covid-19, los rituales de despedida han tenido que vivir una nueva normalidad. De los cientos de personas que se congregaban en cementerios, con música en vivo incluida, las velaciones en la capital han reducido su número de asistentes o incluso se omiten (esto último, cuando se confirma que la causa fue esta enfermedad).

“Hay ocasiones en que aunque la persona no murió de Covid, la familia tiene miedo de estar en un lugar público o de recibir a gente, y prefiere la cremación”, cuenta Núñez Banuet. Cuando hay velorios, estos son de apenas unas cuantas personas y bajo un protocolo de sana distancia o incluso con transmisiones de las misas por internet. 

En el Panteón General, se ha vivido algo similar. Dagoberto Hernández narra que para el caso de fallecidos de Covid-19 solo un par de personas observa la inhumación y después ingresan otras más para una despedida de pocos minutos.


 

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