Miles de mujeres toman las calles contra la violencia
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Miles de mujeres toman las calles contra la violencia

Una marcha histórica en la capital del estado reunió a cerca de dos mil mujeres de diversos sectores sociales que se manifestaron para exigir su derecho a la vida y a la justicia en víspera del paro nacional

Miles de mujeres toman las calles contra la violencia | El Imparcial de Oaxaca

“Nunca más un golpe asestado contra nosotras. Nunca más una vida arrancada ni una gota de sangre robada porque si alguna sangre correrá será la suya”. Las consignas eran claras, cerca de dos mil de mujeres gritaron ayer por las calles de la ciudad de Oaxaca al protagonizar una emblemática marcha por el 8 de marzo.

Desde el camposanto donde una ofrenda de cruces y veladoras recuerda a las que ya no están, a las que fueron asesinadas, varios contingentes recorrieron las calles de la capital. Varias de más de 400 mujeres que fueron asesinadas violentamente durante la actual administración estatal fueron nombradas en más de dos horas de recorrido rumbo a la catedral metropolitana, en una marcha que empezó alrededor de las 15:00 horas.

“¡Justicia para Estrella!, ¡Justicia para María del Sol!, ¡Justicia para Dafne!, ¡Justicia para Leslye!”, los gritos resonaban mientras niñas, jóvenes, adultas y mujeres de la tercera edad alzaban sus cruces y carteles para hablar de las que por razones de género fueron ultimadas: 24 en Oaxaca, en lo que va del año. Un promedio de 10 diariamente en el país donde el presidente Andrés Manuel López Obrador ha alegado que casos como el de la niña Fátima son producto del neoliberalismo.

“Las niñas no se tocan, no se violan y no se matan”, se lee en una cartulina que levanta una mujer de los contingentes donde lo mismo se dice que las niñas marchando también están luchando. Ayer por la tarde, varias de ellas acompañaron a sus madres y otras más se detuvieron en una de las esquinas junto a otras mujeres de una familia que con carteles como este piden educación feminista para ser libres y no valientes.

Hombres y mujeres que se asoman en sus hogares y negocios escuchan el llamado por la solidaridad y la empatía: “¡Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente!”, O las consigna de que tiemblen los machistas porque “¡América Latina será toda feminista!”.

En su avance, la marcha va sumando a más mujeres, las que se integran a los contingentes que se han definido diversos y que hoy no solo han exigido justicia y el derecho a la vida. También un alto a los acosos y abusos sexuales que se han destapado en escuelas de nivel medio superior.

“¡Cobao machista!, ¡Cobao machista!”, gritan en referencia a los casos de abuso y acoso sexual denunciados recientemente en diversos planteles de la institución, entre ellos los de Pueblo Nuevo, Huatulco, Tlaxiaco y NazarenoEtla. Hasta el 5 de marzo, según la dirección general de este sistema escolar, Rodrigo González Illescas, habían sido cesados 11 trabajadores a quienes se les comprobaron los señalamientos de acoso hechos por mujeres de estos centros educativos.

Algunos incidentes ocurren en el trayecto y no falta quien se moleste por la manifestación que ha cobrado fuerza luego de los feminicidios en el país: el de Ingrid Escamilla, cuya pareja desolló y luego las fotos de su cuerpo fueron difundidas por policías y publicadas por la prensa.

“La sociedad no tiene la culpa, ¡qué pinche decepción!”, suelta una mujer que camina en el cruce de las avenidas Morelos y Benito Juárez. La antropóloga mexicana Marcela Lagarde ha señalado que es la sociedad la que tolera la violencia contra las mujeres, una violencia que una obra gráfica muestra a través de representaciones de cuerpos que cuelgan como las reses de un rastro.

En algún momento, conductores se bajan de sus autos y piden que los dejen pasar, luego de que ya se estableciera el corte a la circulación. “Yo los apoyo”, dicen en su intento porque la marcha se detenga, lo que no ocurre, pese a la consulta entre las que forman el cerco de seguridad.

En reiteradas ocasiones, desde los balcones o a nivel de calle, varios hombres tratan de grabar videos y fotografiar a las participantes. “¡Retírese, por favor. Retírese, por favor, ya viene grabando desde hace un rato. Retírese!” En uno de los casos, un grupo de las encargadas de seguridad sacan a un adulto que insiste en filmar.

Las paredes van convirtiéndose la piel del tejido social en las que se van trazando las heridas que recuerda la dolorosa memoria por quienes fueron asesinadas, así fue como con grabados recuerdan a María Concha Rebollar y Martha Rosa Sánchez Concha, desaparecidas desde diciembre de 2018.

La constante es la exigencia de justicia y el derecho a la vida, a la vida libre de violencia. Eso ha reunido a jóvenes como las que acuden por primera vez a una marcha de esta índole, en la que expresan que temen “ser la siguiente”.

Alrededor de las 17:00 horas, los contingentes pasan por el andador turístico, donde visitantes y locales observan la marcha que se aproxima a su fin, sin estar exenta de curiosos que insisten en fotografiar y grabar videos.

Pronto, frente a la catedral metropolitana, que en su interior celebra una misa, la rabia de las mujeres comienza a volcarse sobre un muñeco del tamaño de una persona, el que es puesto en las puertas. Como rostros, este tiene las fotografías de funcionarios del gobierno de Oaxaca y de Juan Vera Carrizal, acusado de ser el autor intelectual de la agresión con ácido contra la saxofonista María Elena Ríos Ortiz.

A ello sigue un pronunciamiento que habla de la diversidad y la fuerza de la marcha del Día Internacional de la Mujer. “Estamos acá reunidas porque nos ha convocado la rabia, porque diariamente asesinan a 10 mujeres en México y no queremos ser la siguiente ni queremos que le suceda a ninguna mujer. Estamos acá porque las instituciones no nos responden, no nos dan seguridad, al contrario, la mayoría de los casos quedan en la impunidad, las familias víctimas colaterales de los feminicidios tienen que cargar el peso de la ausencia de justicia que no llega”.

A sabiendas de que “muchos partidos políticos y organizaciones se están aprovechando de la coyuntura que existe en el país respecto a las mujeres quienes se dicen feministas y las están volteando a ver.Pero nosotras sabemos quiénes son, sabemos que no nos representan, pues es una contradicción asumirse feminista y estar en contra del derecho a que una mujer decida no ser madre”, apuntan.

Los reclamos de las estudiantes del Cobao se vuelven a escuchar y con ello el respaldo del movimiento que también subraya su apoyo por las “compañeras del Cedart“Miguel Cabrera”, quienes también han denunciado en años anteriores y muchas de ellas no obtuvieron respuesta, porque las instituciones educativas de todos los niveles siguen tolerando y reproduciendo el machismo”.

No están solas, se les recuerda a las “jóvenes que se han atrevido a hablar”, a las que les dicen que si tocan a una, responderán todas.

“A los asesinos, violadores, abusadores, agresores y demás mierdas, a todos sus cómplices”, les advierten que “no habrá más noches tranquilas al amparo de su justicia patriarcal”, pues “de ahora en adelante, solo habrá para ustedes angustia y miedo”.

Tras la quema del hombre de trapo y de la bandera que representa al estado, resuenan las advertencias de que para ellos solo habrá miedo, angustia, soledad, tristeza, dolor, miseria y demás, pues para ellas, hartas de las violencias seguirán la visa, la amistad, la sororidad, la alegría y el amor.
“Nunca más podrán descansar en paz, se los prometemos”.

 

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