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Desechables biodegradables, opción ante el adiós del unicel en Oaxaca

Habrá resistencia para dejar de usar los desechables, sin embargo, es bueno saber que existen opciones mucho menos contaminantes.


Desechables biodegradables, opción ante el adiós del unicel en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

La propuesta de la prohibición del uso de unicel en los establecimientos de venta de alimentos y bebidas en Oaxaca de Juárez, que fue aprobada el pasado mes de septiembre, sigue en la congeladora. Le tocará al nuevo Cabildo capitalino hacer la reforma al reglamento, así como vigilar que se cumpla.

Aunque en septiembre y octubre causó mucha expectativa la noticia, para este mes ya parece haber sido olvidada, incluso los comerciantes ya han vuelto a usar el nocivo plástico para vender sus productos.

La prohibición del uso del poliestireno expandido se ha vuelto un tema importante debido a que su degradación tarda un siglo y genera una gran cantidad de basura, un problema a nivel mundial que se exacerba en Oaxaca, ante la falta de cultura del manejo de los residuos, así como por el deficiente servicio de recolección de basura.

El uso del unicel se ha vuelto una práctica común y cotidiana debido al ritmo de vida acelerado y a que no genera un gasto extra en el producto que se compra para llevar, sin embargo, sin tener que sacrificar la practicidad del uso de los desechables, existen opciones más ecológicas que no tardan tanto en degradarse, disminuyendo el volumen de desechos.

Aunque se ha tratado de concienciar a las personas sobre portar bolsas de tela para comprar en el supermercado y recipientes reutilizables al consumir alimentos en la calle, la cotidianidad impide que todas las personas puedan hacerlo.

Deyanira Trujillo Chávez comercializa la opción ecológica de los envases desechables, debido a su preocupación personal por el medio ambiente. Por iniciativa propia comenzó a evitar el uso de plástico y unicel, y pensó en una opción que ayudara a seguir el ritmo de vida propiciado por la modernidad, pero que fuera amable con el planeta.

Así, hace seis meses inició su negocio de productos de uso común, como platos, vasos, popotes, cubiertos, contenedores, charolas, bolsas para heces de mascota, cepillos de dientes, cotonetes y bolsas desechables, elaborados a base de bioplásticos.

Dos características destaca esta empresaria de los productos que ofrece: los costos son más elevados que del poliestireno expandido, pero su tiempo de desintegración se reduce considerablemente en relación a éste.

Los platos y domos se degradan en seis meses, mientras que los popotes en 240 días. “Si no vamos a tener la educación de andar cargando nuestros trastes, vaso, cubiertos, porque la vida cotidiana te lo hace muy difícil, por lo menos vamos a tener esta opción”, dice.

Por los costos elevados, negocios tanto grandes como pequeños se niegan a utilizar la opción ecológica, aunque algunos de quienes sí lo han hecho, suelen cobrar por separado el contenedor, cuando el cliente pide comida o bebida para llevar.

Trujillo Chávez plantea: “si todos tuviéramos la conciencia de decir ‘yo no cargo con mi plato, vaso, por lo menos sé que cuesta no contaminar”, ello crearía la consciencia para pagar sin “peros” el incremento en el costo de los desechables ecológicos.

Materiales como fécula de papa, maíz; semilla de aguacate; algas; tapioca y otros, se usan para elaborar estos recipientes y productos biodegradables, en cuya manufactura intervienen al menos 20 países, lo que sin duda incrementa el costo monetario, pero disminuye el costo ambiental y la huella ecológica del ser humano sobre el planeta.


 

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