El fallecimiento del profesor Jorge Iván Blas López provocó este miércoles protestas frente al hospital del ISSSTE de Santo Domingo Tehuantepec, donde familiares y compañeros denunciaron una presunta negligencia médica que, aseguran, derivó en su muerte.
El docente, quien laboraba en la Escuela Secundaria General “Profesor Adolfo C. Gurrión” y pertenecía al Centro de Trabajo #10 del Sector Juchitán, fue ingresado el 2 de octubre por un fuerte dolor de espalda. Sin embargo, su estado de salud empeoró hasta que perdió la vida tras no recibir el tratamiento que requería.
De acuerdo con su familia, el hospital negó un traslado aéreo urgente a la Ciudad de México, pese a que el maestro presentaba una lesión grave en la columna vertebral que lo dejó paralizado y necesitaba una cirugía inmediata.
“Su vida se pudo haber salvado si hubiera recibido atención oportuna y el traslado que pedíamos”, expresaron sus familiares durante la protesta. Acusaron directamente al director del hospital, Marino Ramírez Jiménez, de “omisión, indiferencia e incompetencia”, señalando que “esa negligencia cobró la vida de un trabajador de la educación que luchó y sirvió a su patria”.
LA VERSIÓN OFICIAL Y EL CLAMOR DE JUSTICIA
Según el parte médico del ISSSTE, el fallecimiento se debió a una complicación renal, versión que los familiares consideran una forma de encubrir la falta de atención adecuada.
“No fue una falla renal, fue una cadena de omisiones”, reprocharon.
La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) exigió una investigación exhaustiva y sanciones contra los responsables. En un pronunciamiento público, el gremio advirtió que no descarta movilizaciones si no se esclarece el caso.
LA SECCIÓN 22 LAMENTA SU PÉRDIDA Y EXIGE CASTIGO
A través de un comunicado difundido por el Centro de Comunicación Social (CENCOS), la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) expresó su pesar por la muerte del docente y envió un mensaje de solidaridad a su familia:
“La Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lamenta el sensible fallecimiento del profesor Jorge Iván Blas López. Brindó sus servicios educativos como docente en la Escuela Secundaria General ‘Profesor Adolfo C. Gurrión’ en la Zona Escolar 23 del Nivel de Secundarias Generales. Perteneció al Centro de Trabajo #10 del Sector Juchitán, Región del Istmo.”
El comunicado concluye con un mensaje de unidad y duelo que refleja la identidad política del magisterio oaxaqueño:
“Desde la Ciudad de la Resistencia, Oaxaca, con el puño izquierdo en alto, enviamos el abrazo solidario a familiares y amigos ante esta dolorosa pérdida, así como fortaleza en estos momentos difíciles. Descanse en paz.”
El documento está fechado el 22 de octubre de 2025 y firmado por el área de prensa de la organización, CENCOS / Sala de Prensa Propaga.
CRISIS DE ATENCIÓN EN EL SISTEMA DE SALUD FEDERAL
El caso del profesor Blas López reabre el debate sobre la crisis estructural del sistema hospitalario federal, particularmente en el ISSSTE. En la región del Istmo, pacientes y sindicatos han denunciado de manera constante la falta de médicos especialistas, carencia de equipos y negación de traslados urgentes, prácticas que en algunos casos han terminado en muertes evitables.
El reclamo de justicia de la Sección 22 se suma a una larga lista de denuncias contra la atención médica deficiente en Oaxaca. “No es un caso aislado —advirtió un representante sindical—; es el reflejo del abandono institucional que padecemos los trabajadores.”
DEMANDAN INVESTIGACIÓN Y RESPONSABILIDAD PENAL
Los familiares del maestro anunciaron que interpondrán una denuncia penal contra el director del hospital y el personal que negó el traslado. Solicitaron la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para garantizar una investigación independiente.
Mientras tanto, compañeros del sector educativo afirmaron que no permitirán que el caso quede impune. Entre pancartas y consignas frente al hospital, una frase se repitió como eco de indignación:
“No fue enfermedad. Fue negligencia.”











































