Las ojeras y las bolsas bajo los ojos son más comunes de lo que parece. Basta una noche de poco descanso para despertar frente al espejo con una mirada cansada, aunque su aparición no siempre está relacionada con dormir mal. La genética, el paso del tiempo, el estrés, la deshidratación y el tiempo prolongado frente a pantallas también pueden influir.
Aunque suelen confundirse, ojeras y bolsas no son lo mismo. Las primeras se caracterizan principalmente por un oscurecimiento de la piel debajo de los ojos, mientras que las bolsas se relacionan con la hinchazón de esta zona.
Entre las causas de las ojeras se encuentra la pérdida natural de volumen que ocurre con la edad y hace más pronunciado el surco que existe entre el párpado inferior y la mejilla. También hay personas con una predisposición genética a la pigmentación en esta área.
El uso constante de dispositivos electrónicos puede acentuar su apariencia. Al mirar una pantalla se parpadea con menor frecuencia, lo que favorece la sequedad ocular y puede hacer más visibles los vasos sanguíneos alrededor de los ojos.
En el caso de las bolsas, el envejecimiento provoca que la piel y los tejidos que sostienen los párpados pierdan firmeza. La grasa que rodea los ojos también puede desplazarse hacia el párpado inferior. A esto se suma la retención de líquidos, que puede aumentar después de consumir alimentos muy salados o durante episodios de alergia.
Para disminuir su apariencia, una de las primeras medidas es mejorar los hábitos de sueño: procurar horarios regulares, descansar lo suficiente y reducir el uso del celular y otros dispositivos antes de dormir. Dormir con la cabeza ligeramente elevada también puede ayudar a disminuir la acumulación de líquidos.
La hidratación es otro punto importante. Beber suficiente agua y utilizar productos para el contorno de ojos con ingredientes humectantes, como el ácido hialurónico, puede favorecer una apariencia más tersa.
Algunos productos cosméticos con cafeína pueden ayudar temporalmente a disminuir la inflamación, mientras que el frío aplicado de manera suave puede contribuir a reducir la hinchazón. También es fundamental proteger esta zona de la radiación solar mediante un protector adecuado y evitar frotar los ojos.
Ingredientes como la vitamina C y el retinol se utilizan en productos destinados al cuidado del contorno de ojos; sin embargo, debido a la sensibilidad de esta área, es recomendable introducirlos con precaución y seguir las indicaciones de un especialista.
Cuando existe una pérdida importante de volumen o una alteración estructural, algunos tratamientos estéticos pueden ser una opción, pero deben realizarse únicamente después de una valoración profesional y por personal capacitado.










































