Por tu salud, aléjate de personas que siempre se quejan
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Por tu salud, aléjate de personas que siempre se quejan

Quejarse o escuchar quejas produce una reacción en el cerebro que libera hormonas del estrés.

Por tu salud, aléjate de personas que siempre se quejan | El Imparcial de Oaxaca
Foto: Internet

Quizá a algunas personas les cueste más admitirlo que a otras, pero la realidad es que absolutamente todos nos quejamos al menos una cuantas veces cada día; ya sea por el tráfico, un dolor de panza, el jefe molesto… TODOS nos quedamos. Pero esto no es algo superficial pues expertos afirman que estar cerca de alguien que se queja mucho (o ser esa persona) es malo para la salud.

Según explica Jessica Hullinger en un artículo sobre el experimento “Restricción de quejas”, cuando nos quejamos, el cerebro recibe una señal de que algo está mal, y en consecuencia se produce una reacción en la que se liberan hormonas del estrés.

De acuerdo con la explicación de Hullinger, cuando nuestro cerebro libera dichas hormonas del estrés, nuestras habilidades para resolver problemas o enfrentar conflictos pueden verse afectadas, al igual que otras actividades cognitivas, como la memoria, la creatividad y el pensamiento abstracto.

“Cuando nos quejamos, nuestros cerebros liberan hormonas del estrés que dañan las conexiones neuronales en áreas utilizadas para resolver problemas y otras funciones cognitivas”

Pero las quejas no sólo nos afectan si son personales, también lo hacen si vienen de una persona que está cerca de nosotros. “Ser negativo en la oficina es como fumar en tu escritorio”, afirma la experta.

Es evidente que no podemos evitar que las personas se quejen, pero Hullinger recomienda hacer todo lo posible por mantenerse alejado de las personas que se quejan constantemente, o bien, prestar oídos sordos a sus expresiones negativas.

Al final de la pieza de Hullinger hay varios consejos para alejarse de las constantes quejas y repensar los impulsos que conducen a tal descontento. El mejor consejo es separarse de los quejosos crónicos que solo pueden ser felices derribando a otras personas con su insatisfacción.