La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, firmó con cadenas de autoservicio y agroindustrias la renovación del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), acuerdo que garantiza mantener en 910 pesos el precio de los 24 productos de la canasta básica. La medida, de alcance inmediato, busca contener la presión inflacionaria y proteger la economía de los hogares de menores ingresos.
UN ACUERDO QUE SE MANTIENE, PERO ¿ES SUFICIENTE?
Desde el Salón de Tesorería de Palacio Nacional, Sheinbaum celebró el compromiso empresarial y subrayó que la política salarial acompaña los esfuerzos por garantizar el acceso a alimentos esenciales. Recordó que el salario mínimo ha aumentado 125% en términos reales desde 2018, lo que —según sus palabras— ha contribuido a reducir la pobreza.
Aunque el gobierno presume estabilidad y colaboración público-privada, la renovación del Pacic también abre cuestionamientos: ¿hasta qué punto los acuerdos voluntarios logran contener la inflación a largo plazo? Especialistas han señalado que, aunque útiles, estas medidas no sustituyen políticas estructurales en producción, logística y competencia.
EMPRESAS Y AUTOSERVICIOS SELLAN EL COMPROMISO
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, detalló que el pacto reúne a 20 productoras y 12 cadenas de autoservicio, que mantendrán los precios intactos durante los próximos seis meses. Aseguró que el precio controlado, vigente por un año, equivale a una reducción del 3.4% en términos reales.
Zamora añadió que, según el monitoreo de Profeco, el precio promedio de la canasta pasó de 886.50 pesos en 2014 a 845 pesos en 2025, lo que representaría una baja del 4.7%. Sin embargo, la comparación de años distantes y contextos económicos distintos podría requerir una lectura más fina para evaluar el impacto real del programa.
EMPRESARIADO RESPALDA, PERO TAMBIÉN MARCA LÍNEA
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes Diaz, calificó la renovación como un gesto de “compromiso social”. Reconoció la voluntad del gobierno de proteger el poder adquisitivo, pero subrayó que el diálogo debe enfocarse en construir Prosperidad Compartida, concepto que apunta a una mayor competitividad y mejores condiciones de inversión.
En total, más de 40 empresas y cadenas participaron en la firma, incluidas Walmart, Soriana, Chedraui, Bimbo, Grupo Mar, Pilgrim’s, La Comer, HEB, Alpura, Bachoco, Lala, Maseca y Kimberly-Clark, entre otras. La presencia masiva refuerza el mensaje político: la colaboración entre gobierno e iniciativa privada será una constante en la nueva administración.
UN ESCENARIO ECONÓMICO FAVORABLE, SEGÚN EL GOBIERNO
Sheinbaum destacó el “buen momento” económico del país, marcado por el aumento de la inversión extranjera directa y las exportaciones. Aseguró que acuerdos como el Pacic impulsarán un mejor desempeño para 2026, año clave para consolidar proyectos de infraestructura y reordenamiento productivo.
No obstante, la sostenibilidad del crecimiento y el control de precios depende de factores globales —logística, costos energéticos, disponibilidad de granos— que pueden modificar las expectativas optimistas.
¿QUÉ SIGUE PARA LA CANASTA BÁSICA?
El Pacic renueva su vigencia en un contexto de inflación moderada, pero aún persistente en alimentos. Mantener el precio de 910 pesos durante seis meses podría aliviar presiones inmediatas, aunque los resultados estructurales dependerán de la capacidad del gobierno para:
- Fortalecer la producción nacional.
- Reducir costos de transporte y logística.
- Mejorar la competencia en mercados concentrados.
- Impulsar políticas alimentarias a largo plazo.
Por ahora, el acuerdo representa una señal de continuidad y disciplina, con un claro componente político y una apuesta por la estabilidad de corto plazo.












































