Toda construcción social sí se puede reconfigurar: Aura García | El Imparcial de Oaxaca
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Toda construcción social sí se puede reconfigurar: Aura García

La escritora mexicana Aura García-Junco explora las dinámicas de las relaciones sexoafectivas a través de una serie de ensayos,que invitan a reflexionar sobre aquellos conceptos y constructos que nos han hecho creer que son “naturales”


Toda construcción social sí se puede reconfigurar: Aura García | El Imparcial de Oaxaca

¿La monogamia es natural?, ¿lo es el amor romántico?, ¿qué pasa si me enamoro de dos o más personas?, ¿podría ser considerado antinatural? Aura García-Junco desglosa estas preguntas y temas afines con las relaciones sexoafectivas de una manera muy habilidosa. A través de 14 ensayos presenta El día que aprendí que no sé amar (Seix Barral/2021), libro que se encuentra actualmente promocionando.

“La biología y la neurociencia pueden pensar el amor como a una serie de síntomas o teorías físicas (…) la ciencia enfocada así, se pregunta cómo podríamos estar juntos para siempre pero no por qué querríamos estar juntos para siempre o a costa de qué”.

En entrevista con EL IMPARCIAL, la autora de 33 años afirma que una serie de rupturas en su vida la obligaron a replantearse la manera en la que se estaba relacionando y cómo le gustaría relacionarse en un futuro. “Inicié esta investigación sin la intención de escribir un libro, solo quería entender mi contexto”.

De manera irónica e inteligente, Aura retoma y “edita” varios fragmentos del libro El arte de amar, de Ovidio, los cuales introducen a cada ensayo. “El manual de Ovidio sigue siendo referencia para mucha gente, a pesar de que tiene dos mil años; sin embargo, varias cosas de las allí descritas ya no son compatibles con la forma en cómo vivimos ahora”.

La escritora nacida en la Ciudad de México ejemplifica conceptos como las relaciones abiertas y poliamorosas con su propia experiencia y la de personas cercanas a ella, por lo que eligió el ensayo como el mejor género narrativo para llevar a cabo su investigación.

EL AMOR ROMÁNTICO

Derrumbar el mito del amor romántico no es tarea fácil, ya que “la educación emocional no se considera lo suficientemente importante como para enseñarse en las escuelas, aunque las relaciones estén entre lo más relevante de la experiencia humana”, describe Aura en uno de los ensayos.

Al preguntarle cómo se podría cambiar la idea del amor romántico, Aura contesta que primero debemos entender que “todas las construcciones sociales nos las han hecho pasar por cosas naturales, y que cualquier cosa fuera de ese molde está mal. Toda construcción social se puede reconfigurar, ya que siempre hay una historia detrás”.

Revistas, películas, canciones y diversos medios audiovisuales se han encargado de reforzar esos constructos sociales como el del amor romántico y, por ende, al sistema monogámico, aquel que coloca a la pareja como la prioridad de nuestra vida y pone por debajo todo lo demás: familia extendida, amistades, compañeros, trabajo, etcétera.

“La mayoría de las producciones audiovisuales están enmarcadas en el contexto en el que vivimos y, como tal, reproducen las narrativas más comunes, pero también hay otros contra discursos que empiezan a tener más visibilidad tanto en las series, libros, música y demás contenidos multimedia”, opina la escritora.

EL MATRIMONIO

En este libro, Aura también plantea ¿por qué cada vez menos gente se casa? O mejor, ¿cuál es la función del matrimonio en la actualidad? Creemos que “la persona con la que te casas tiene que ser tu media naranja, quien te conozca más que a nadie, tu confidente, tu pequeño mundo, tu pareja sexual ideal, alguien que te vea como a nadie”. Sin embargo, recalca que las dinámicas de consumo que rigen nuestra cotidianeidad no quedan fuera “del dormitorio”.

El amor se volvió un producto que se podía vender en el capitalismo, “de repente hay mucha presión por demostrar amor comprando cosas y eso puede hacer sentir mal a todas las partes”. Argumenta que se nos ha dicho que como consumidores merecemos lo mejor, por lo que siempre una pareja podrá ser sustituida por otra cuando esta resulte “defectuosa”. “La gente ya no se divorcia porque no es feliz, sino porque podría ser más feliz”.