En apenas 30 minutos, la Comisión de Defensa Nacional del Senado de la República aprobó la solicitud de la presidenta Claudia Sheinbaum para permitir la entrada a territorio mexicano de 12 elementos del Ejército de Estados Unidos, quienes participarán en ejercicios de capacitación durante casi cinco meses.
La decisión fue avalada con nueve votos a favor y una abstención de Movimiento Ciudadano.
¿QUIÉNES INGRESARÁN Y PARA QUÉ?
La autorización contempla el ingreso de 12 integrantes del 7/o. Grupo de Operaciones Especiales del Comando de Operaciones Especiales Norte de Estados Unidos.
De acuerdo con el documento recibido por el Senado el 11 de febrero, los militares participarán en el Evento No. SOF1 “Capacitación MEXSOF (Defensa)”, programado del 27 de febrero al 15 de julio de 2026.
El objetivo formal es fortalecer la preparación de fuerzas especiales mexicanas mediante ejercicios conjuntos.
DEBATE: ¿COOPERACIÓN O FALTA DE INFORMACIÓN?
Durante la discusión, la senadora del Partido Verde, Juanita Guerra, defendió la aprobación al asegurar que no se trata de una invasión, sino de un acuerdo de cooperación bilateral.
“Es ejercer la facultad del Senado de autorizar este tipo de movimiento de tropas”, sostuvo.
En contraste, la senadora de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales, aunque reconoció que es atribución constitucional del Senado autorizar la entrada de personal militar extranjero, pidió mayor transparencia.
Barrales solicitó más información sobre las actividades previstas, especialmente ante advertencias recientes del gobierno estadounidense sobre su interés en incursionar en territorio mexicano en temas de seguridad. También planteó la necesidad de un diálogo con las Fuerzas Armadas mexicanas para conocer estrategias y rutas de trabajo conjuntas.
APROBACIÓN RÁPIDA, PREGUNTAS ABIERTAS
La rapidez con la que se avaló el ingreso —en media hora— generó cuestionamientos sobre el nivel de análisis y discusión de un tema sensible que involucra soberanía y cooperación militar.
Aunque la colaboración en materia de defensa no es nueva entre ambos países, el contexto regional y la presión en temas de seguridad colocan bajo escrutinio cualquier presencia militar extranjera en territorio nacional.
Ahora el dictamen deberá seguir su curso legislativo, mientras persiste el debate sobre los alcances reales de esta capacitación y el equilibrio entre cooperación y soberanía.










































