Las remesas en México se han consolidado durante más de una década como una de las principales fuentes de ingresos externos del país, incluso por encima de la inversión extranjera directa. Sin embargo, 2025 marcó un punto de inflexión: por primera vez en 11 años, estos envíos de dinero registraron una caída anual.
De acuerdo con cifras oficiales, en 2025 México recibió 61,791 millones de dólares en remesas, lo que significó una disminución de 4.6% respecto a 2024, la mayor contracción desde 2009. La pregunta es inevitable: ¿qué significa esto para los millones de hogares que dependen de estos recursos?
11 DE CADA 100 HOGARES EN MÉXICO RECIBEN REMESAS
Según el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), 4.49 millones de hogares, es decir, 11.3% del total nacional, reciben remesas de familiares y conocidos que viven principalmente en Estados Unidos, Canadá y otros países.
En términos de población, 9.83 millones de adultos (10.4%) son beneficiarios directos de estos envíos.
La Organización de las Naciones Unidas señala que, en promedio, las remesas pueden representar hasta 60% del ingreso total de quienes las reciben. Del monto total:
- 75% se destina a necesidades inmediatas
- 25% a objetivos de mediano y largo plazo
¿EN QUÉ SE GASTAN LAS REMESAS?
Un estudio de Worldpanel by Kantar reveló que los recursos se destinan principalmente a:
- 50%: alimentos, bebidas y productos de consumo básico
- 38%: pago de servicios como agua, luz e internet
- 11%: colegiaturas y útiles escolares
- 10%: pago de deudas
- 9%: ropa y calzado
- 8%: remodelación o mantenimiento del hogar
Esto confirma que las remesas no son un ingreso extra para lujos, sino un soporte esencial para la vida cotidiana.
“Las remesas no son sólo depósitos del extranjero: son un apoyo directo para la vida diaria de millones de familias, particularmente entre los hogares de menores ingresos”, destaca GBM Academy.
LAS REGIONES QUE MÁS DEPENDEN DE LAS REMESAS
El Occidente y Bajío —Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, Colima y Zacatecas— concentran la mayor proporción de hogares receptores: 17.2% de las familias en esa región reciben remesas.
De acuerdo con un análisis de Banco Base, en 2025 los estados que más recursos captaron fueron:
- Guanajuato (8.93% del total nacional)
- Michoacán (8.73%)
- Jalisco (8.33%)
En el sur del país, particularmente en comunidades rurales y semiurbanas, dos de cada tres hogares tradicionalmente receptores dependen de estas divisas.
¿POR QUÉ CAYERON LAS REMESAS EN 2025?
El retroceso está ligado principalmente a:
- Políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos
- Temor de la población migrante ante posibles deportaciones
- Deterioro del mercado laboral estadounidense
México dejó de recibir cerca de 3,000 millones de dólares respecto a 2024 (aproximadamente 57,000 millones de pesos).
Pero el problema no es solo el monto.
MENOR PODER ADQUISITIVO: EL DOBLE GOLPE
La economista en jefe de Banco Base, Gabriela Siller, explicó que el poder adquisitivo de las remesas —ya convertido a pesos y descontando inflación— cayó 4% anual en 2025.
Tan solo en diciembre, su capacidad de compra se desplomó 12.36% anual, acumulando siete meses consecutivos de retroceso.
Esto significa que las familias no solo reciben menos dólares, sino que esos recursos alcanzan para comprar menos bienes y servicios.
IMPACTO EN EL CONSUMO Y PERSPECTIVAS PARA 2026
Especialistas coinciden en que la caída afectará el consumo local, aunque no se prevé una contracción “significativa” a nivel macroeconómico, según estimaciones de BBVA.
Sin embargo, el panorama para 2026 luce retador por tres factores:
- Posible desaceleración económica en Estados Unidos
- Política migratoria más agresiva
- Apreciación del peso frente al dólar
Banco Base anticipa que el poder de compra de las remesas podría caer 6.75% adicional en 2026, lo que implica que el dinero rendirá aún menos.
UN ALIVIO PARA MILLONES, NO UN LOGRO ECONÓMICO
El académico Héctor Magaña, del Tec de Monterrey, subrayó que las remesas no son un logro estructural de la economía mexicana, sino el resultado del esfuerzo de migrantes que trabajan en el extranjero ante la falta de oportunidades bien remuneradas en el país.
Aun así, representan un paliativo indispensable para millones de familias que dependen de ese ingreso para subsistir.
La caída en las remesas no solo es una cifra macroeconómica: es un impacto directo en la mesa, la educación y el bienestar de millones de hogares mexicanos.











































