El 6 de enero es el Día de los Reyes Magos o de los Santos Reyes como usted prefiera. En ese día los juguetes son dejados a los zapatos de la niñez, según costumbre española; esta prenda se dejaba en el árbol de Navidad, en el nacimiento o en la chimenea, con el objeto de que no hubiera controversia entre la niñez.
Deseo recordar los juguetes de la década de 1940 a 1950, a saber: yoyo, balero, trompo y canicas, entre otros.
Las canicas eran pequeñas esferas algunas transparentes que llamaban agüita y las opacas que se llamaban ponches.
Se jugaba al hoyito, de tal forma que la califica de entrada al agujero podía al pegarle a otra, expulsarla del juego y se decía coloquialmente chiras pelas, que significaba que uno de los jugadores estaba eliminado.
Así las cosas recuerdo también el juego de los encantados y el del burro castigado que eran muy populares.
Estos favoritos entre otros eran muy practicados por la niñez y entre ellos también recuerdo el de los huesos de Chabacano, en el que el hueso más grande se le llamaba caballón, el que se colocaba recargado en una pared y se trataba de tirarlo a 5 m de distancia lanzando otros huesitos, y el vivo que tiraba al caballón ganaba todos los demás.
También se jugaba padres o nones, presentando en un puño varios huesos y si acertaba un jugador ganaba todos ellos, si perdía debía pagar el número de huesos presentados.
En ese orden de ideas, debemos decir que los juegos de hoy son casi todos electrónicos y en aquellos años destacaban los llamados juguetes de cuerda como el trenecito y otros.
Entonces vemos amigo lector, querida lectora, las costumbres de aquellos años pero siempre ha destacado que cuando la niñez se enteraba y se entera que los Reyes Magos son los padres, venía una de las primeras decepciones de la vida, así las cosas. Feliz Año Nuevo, son mis mejores deseos para usted.
Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.




































