De paseo, ya sea con alguna rosca en mano o con juguetes y bolsas de regalos, para muchas familias el Día de Reyes fue la ocasión para celebrar a las y los niños del hogar. Sin embargo, para otras se trató de un día normal de trabajo, en el que las y los infantes acompañaban a sus padres o se dedicaban a vender en las calles, a pesar de que el trabajo infantil está prohibido.
Bajo ese contraste, la celebración cobró diversos matices en el centro de la ciudad de Oaxaca, donde la ilusión por los regalos traídos por los reyes se volvió realidad con gestos de la ciudadanía. Especialmente para aquellas niñas y niños que por las condiciones económicas de sus familias tienen que acompañar el trabajo ambulante.
Integrantes de la Escuela de Lucha Libre Mercenaria de Oaxaca fueron algunos de los ciudadanos que obsequiaron juguetes en torno a la Catedral Metropolitana. Tan pronto supieron de su presencia, varios menores que venden en el zócalo o que acompañan a sus padres en el comercio ambulante llegaron para conseguir uno de los regalos que esta escuela costeó.
Pelotas, algunos carritos y otros juguetes volvieron a dibujar las sonrisas entre las y los menores, pero también entre quienes hicieron de su día algo especial al devolver la ilusión por el festejo.
Frente a la escena, al menos tres puestos de toma de fotografías también se sumaban al ambiente festivo, lo mismo que la música de fondo sobre las fiestas de Navidad, los Reyes Magos y los regalos.
Aun cuando las fotografías digitales han acaparado espacio como una manera de preservar los recuerdos, la imagen impresa también estuvo presente este 6 de enero en la capital.
Con escenarios en los que estaban los reyes magos y sus animales, muchos menores se tomaron la fotografía del recuerdo y, al igual que sus padres, fueron parte de una costumbre que resiste a los cambios.
La Alameda de León y el zócalo capitalino se convirtieron en los espacios de convivencia para este día. A diferencia de otros días, este martes las familias llenaron la zona, muchas de ellas con globos, bolsas de regalos y sus hijos disfrutando del festejo.
“Es una fecha de alegría y de mucha emoción y magia para los niños”, contó Karen, una madre de familia que llegó con su hijo para tomarse la fotografía. Con unos 5 años de edad, aproximadamente, el niño sigue interesado en los juguetes, compartió Karen.







































