A 165 años de la promulgación de la Ley sobre la Libertad de Cultos, como parte de las Leyes de Reforma, este legado del oaxaqueño Benito Juárez es letra muerta en su tierra natal, señaló la Iglesia Cristiana Interdenominacional de Oaxaca.
Durante la conmemoración de la ley, en un evento en el Paseo Juárez El Llano, integrantes de esta iglesia subrayaron uno de los ejes del legado juarista, con el que también se marcó la diferencia entre Estado e iglesia (católica), pero que sigue sin cumplirse en la convivencia humana en Oaxaca y el país. Este es el de la frase: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
BANDERA POLITIZADA
Lamentablemente, señaló uno de los integrantes de la iglesia, “la obra y el pensamiento juarista, al día de hoy, solo se usa en nuestro país, como una bandera en favor de intereses políticos mezquinos y de partidos, pero nunca en beneficio del pueblo”.
DESPLAZAMIENTO RELIGIOSO
La separación entre iglesia y estado, explicó, sigue sin concretarse desde 1860, cuando se promulgó la ley. Asimismo, se cobija bajo la bandera de usos y costumbres de las comunidades de Oaxaca, ya que los cargos religiosos coexisten con los cargos civiles y afectan a miles de familias que son obligadas a servir en cargos de la iglesia católica, aun cuando no profesan esa fe. De no cumplir, son multadas, despojadas de sus bienes e incluso son desplazadas de sus comunidades o asesinadas.
Como ejemplos de estos casos se rememoró el caso del pastor Samuel García y dos creyentes más, hace 90 años, en San Jerónimo Tlacochuahuaya. También los casos de intolerancia religiosa suscitados entre 1990 y el año 2000.
INTOLERANCIA
Uno de estos casos es el de familias de Cerro Cajón, agencia El Arenal, en el municipio de San Juan Lalana, quienes fueron agredidas en 2024 por habitantes de su comunidad. Además de que les robaron su ganado y quemaron su templo. A la fecha, las familias siguen exiliadas y sin poder volver a sus hogares.
Ante estos casos de intolerancia y exigieron a las autoridades garantizar los derechos humanos, entre estos la libertad de culto y la justicia.







































