Ni la lluvia, ni el frío, ni el calor, ni el cansancio detienen a los miles de fieles que iniciaron sus peregrinaciones hacia el Santuario de la Virgen de Juquila, uno de los destinos religiosos más importantes de Oaxaca.
Entre ellos, el grupo Huellas de Fe, originario de Cuilápam de Guerrero, celebró una misa el miércoles a las 17:00 horas y emprendió su caminata a las 18:00 horas, siguiendo una tradición que mantienen desde hace tres años.
Los peregrinos esperan arribar al santuario el 7 de diciembre al mediodía, para rendir homenaje el 8 de diciembre, día en que se celebra a la Virgen, a la que consideran milagrosa y protectora.
LA FE COMO MOTOR DE LA TRAVESÍA
Verónica Bohórquez Cruz, representante del grupo Huellas de Fe, compartió la motivación de su peregrinación:
“Es la tercera peregrinación para ver a nuestra madre santísima. Tenemos nuestra capillita, el grupo lo conformamos aproximadamente 35 personas.”
La convocatoria también se extendió a través de medios locales, buscando que más fieles se unan a la caminata:
“Más que nada la fe y la devoción que la necesitamos para caminar tantos kilómetros.”
Los participantes llevan consigo solo lo indispensable, mientras que camionetas acompañan con víveres y apoyo logístico durante el trayecto.
UN ACTO DE GRATITUD Y TRADICIÓN
Bohórquez Cruz explicó que la iniciativa nació de la fe personal:
“Ella es muy milagrosa, bastante, nos ha ayudado a cada uno de nosotros en alguna situación, en algún problema. Más que nada que nos mantenga con buena salud, tanto a nosotros como a nuestros familiares.”
La experiencia, señaló, no solo es de petición, sino de agradecimiento:
“Darle mil gracias porque nos dejó llegar hasta allá. Nos libró de todos los peligros que hay en el camino.”
UNA EXPERIENCIA PARA COMPARTIR
El grupo invitó a otras personas a vivir la experiencia de la peregrinación:
“Ya que la fe mueve montañas. Es una hermosa oportunidad de devoción que se puede compartir con cualquier grupo de peregrinos.”
La caminata es un ejemplo tangible de cómo la fe y la tradición continúan uniendo generaciones, manteniendo vivas las creencias y la cultura de Oaxaca.









































