En la séptima edición del Índice de Progreso Social publicado ayer por la organización “México, ¿cómo vamos?”, Oaxaca se mantuvo en el segundo lugar de los estados con menor progreso social en 2024, apenas por debajo de Guerrero.
Aunque la organización reconoció que ambos estados han avanzado en este rubro en los últimos 10 años, señaló que este progreso ha sido lento. En el caso de Oaxaca, su posición en la lista es la misma que obtuvo en 2015.
Sofía Ramírez Aguilar, directora general de México, ¿cómo vamos?, señaló que el progreso social en México avanza, pero las desigualdades regionales persisten y son enormes.
MIDE 48 INDICADORES SOCIALES
Recordó que esta edición mide el acceso a servicios públicos fundamentales en un territorio, de forma independiente al ingreso y al gasto, con 48 indicadores sociales y ambientales que capturan en tres dimensiones el acceso a servicios fundamentales.
“La pobreza ha disminuido, pero la gente sigue enfrentando carencias básicas que el ingreso no soluciona”, destacó en el informe, donde Oaxaca muestra un progreso del 0.8 en el periodo 2023-2024, por debajo del promedio nacional del 1.2.
CRISIS DE SALUD AFECTA AVANCES
De manera general, señaló que en el país la crisis del sistema de salud está afectando directamente el progreso social y la educación básica está en su peor nivel en una década.
Expuso que el 34% de la población de México vive sin acceso a servicios de salud, porcentaje mayor que en 2016.
“La mayoría se atiende en medios privados por falta de alternativas públicas. Esto coincide con el incremento en el gasto de bolsillo en salud, que erosiona la economía familiar”.
INSEGURIDAD, AGOBIANTE
Así también, dijo, la inseguridad y la violencia siguen siendo uno de los principales frenos para el bienestar, mientras que la informalidad y la baja productividad son obstáculos estructurales que limitan ingresos, derechos y bienestar.
Con el 0.2, Oaxaca tampoco se encuentra entre las 22 entidades con altos incrementos en sus tasas de homicidio entre 2015-2024, pero sí en el primer lugar de informalidad (78%), que para la organización sigue siendo un obstáculo estructural que limita ingresos, derechos y bienestar.








































