Una nueva ola de indignación sacudió a Oaxaca luego de que en redes sociales y espacios comunitarios circularon denuncias sobre un presunto grupo de WhatsApp donde pedófilos compartirían fotografías y videos de menores de edad. Muchas de ellas estudiantes de secundarias públicas del estado.
El colectivo DLR fue uno de los primeros en alertar sobre esta situación y emitió un llamado urgente a mamás, tías, docentes y a la ciudadanía en general para extremar cuidados en casa.
El grupo denunciante aseguró que las imágenes compartidas corresponderían a alumnas de escuelas como la Federal 2, Técnica 6 y Técnica 1, entre otras.
“PADRES Y PADRASTROS ESTARÍAN COMPARTIENDO FOTOS”: COLECTIVOS
La acusación más alarmante surgió cuando integrantes del colectivo señalaron que algunas imágenes serían compartidas por padres o padrastros de las propias menores. Quienes difundían fotografías tomadas mientras las niñas portaban el uniforme escolar.
“Parece que se despertó o que ya no pudo grabar más… Se movió y se acomodó diferente por eso no pude grabar más en esa posición”, se lee en uno de los mensaje de los presuntos pervertidos del grupo.
El hecho generó indignación inmediata debido a la gravedad del señalamiento y al riesgo directo para cientos de estudiantes.
FISCAL GENERAL RESPONDE: “CAIGA QUIEN CAIGA”
Durante la conferencia del Gabinete de Seguridad de este miércoles, el Fiscal General de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, fue cuestionado sobre el caso y aseguró que ya existen carpetas de investigación abiertas.
El funcionario advirtió con firmeza:
“Vamos a investigar… debemos mandar un mensaje de no impunidad. Es algo donde vamos a llegar hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga.”
Agregó que la Policía Cibernética ya trabaja en rastrear el origen y la ruta de difusión de las imágenes:
“Solicitamos el apoyo de la Policía Cibernética, que se encarga justamente de investigar esto. Buscamos la información desde dónde están saliendo estas imágenes.”
PADRES EXIGEN PROTECCIÓN Y ACCIONES URGENTES
La denuncia ha generado temor e indignación entre familias, docentes y comunidades escolares, quienes exigen operativos, protocolos claros y mayor vigilancia digital. La presencia de menores en redes, aun cuando no compartan contenido propio, los vuelve vulnerables a grupos criminales que operan detrás de pantallas y perfiles falsos.
La exigencia central de colectivos y padres es contundente: identificar, detener y sancionar a los responsables. Incluyendo a quienes desde la propia familia puedan estar involucrados.






































