La violencia parece no tener límites en el Istmo de Tehuantepec. En tres días, la región ha sido escenario de ocho asesinatos que evidencian un aumento alarmante de la inseguridad: la ejecución del líder de CATEM, Noé Pérez Urquidi, en Salina Cruz; la muerte de una pareja en la Carretera Federal 185, adelante de Matías Romero; el hallazgo de un cuerpo mutilado y calcinado en un mototaxi en Juchitán; el asesinato a balazos de un taxista del sitio “5 de Septiembre”; dos personas asesinadas y maniatadas en Tehuantepec; y la ejecución de un comerciante sobre la carretera hacia Constitución Mexicana en la zona Mixe – Zapoteca.
Estos hechos violentos, ocurridos en cuestión de días, han encendido las alarmas de autoridades y ciudadanos por igual, quienes cuestionan la eficacia de las estrategias de seguridad implementadas hasta ahora.
ÚLTIMOS HOMICIDIOS QUE MARCAN LA REGIÓN
La noche del lunes, un taxista fue asesinado a balazos en la Segunda Sección de Juchitán mientras realizaba su servicio. Testigos narran que los atacantes dispararon de manera directa dentro de su unidad. Minutos después, la Policía Municipal y estatal acordonó la zona, aunque la percepción de impunidad ya estaba instalada.
Ya para el martes por la mañana, en Santo Domingo Tehuantepec, dos personas fueron halladas maniatadas y con un mensaje en cartulina junto al camino viejo a Rincón Moreno; ambos presentaban signos de haber sido atados de manos y pies y portaban cascos de motociclista, aunque la moto no fue localizadas.
Las víctimas permanecían sin identificar, y el hallazgo aumentó la sensación de terror entre los pobladores, que temen que se trate de un ajuste de cuentas criminal.
CRONOLOGÍA DE VIOLENCIA EN EL ISTMO
La escalada de violencia no se limita a estos hechos recientes:
- Ejecución de Noé Pérez Urquidi: líder de la CATEM en Salina Cruz, asesinado a balazos, en lo que se presume un conflicto sindical con antecedentes de amenazas.
- Pareja asesinada en Carretera Federal 185: frente a Matías Romero, un posible ajuste de cuentas vinculado a disputas criminales.
- Cuerpo calcinado en mototaxi: hallado en Juchitán, con señales de mutilación y violencia extrema.
- Comerciante ejecutado: Mauricio L., asesinado sobre la carretera que conduce a Constitución Mexicana, un hecho que altera la tranquilidad en Felipe Ángeles.
Los casos recientes reflejan un patrón claro: violencia extrema, mensajes de intimidación y cuerpos abandonados en lugares públicos. Todo ello evidencia que los perpetradores buscan generar terror y enviar advertencias, mientras la justicia sigue sin alcanzarlos.
El Istmo, históricamente una región de esfuerzo y tradición, enfrenta ahora una crisis de seguridad que exige respuestas urgentes y efectivas, antes de que la violencia se arraigue aún más en la vida diaria de sus habitantes.
REACCIONES DE GREMIO Y CIUDADANOS
Transportistas, comerciantes y vecinos han manifestado su alarma ante la falta de respuestas concretas. Un chofer del sitio “5 de Septiembre” denunció: “Nos están matando uno a uno y nadie hace nada”.
Colectivos de transportistas y líderes sindicales exigen operativos permanentes y estrategias efectivas, no solo comunicados de prensa. La sensación generalizada es que la violencia se ha normalizado y que la autoridad llega tarde o no llega.
Ciudadanos expresan miedo a transitar por carreteras y zonas urbanas, y algunos prefieren limitar actividades económicas o desplazamientos nocturnos ante la posibilidad de ser víctimas de crímenes similares.
ANÁLISIS DEL CONTEXTO: EL ISTMO Y LA IMPUNIDAD
Estadísticas oficiales señalan que el Istmo concentra más del 30% de los homicidios dolosos en Oaxaca en los últimos meses, superando incluso algunas regiones urbanas de alta densidad poblacional.
Los crímenes recientes reflejan:
- Ajustes de cuentas entre bandas criminales.
- Conflictos laborales y sindicales con antecedentes de amenazas.
- Violencia extrema, incluyendo mutilación y mensajes de intimidación.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) asegura que ha iniciado investigaciones, pero la ciudadanía percibe poca eficacia. La ausencia de resultados concretos fortalece la percepción de impunidad y alimenta el miedo colectivo.
ENTRE EL MIEDO Y LA INEFICACIA INSTITUCIONAL
La violencia afecta directamente la economía local y la vida cotidiana. Transportistas operan con alerta máxima, comerciantes sienten temor al abrir sus negocios y familias evitan desplazarse de noche.
Los casos recientes ponen en evidencia un ciclo preocupante: crímenes públicos, mensajes de terror y cuerpos abandonados en espacios visibles, mientras las autoridades no logran detener la cadena de asesinatos.
El Istmo, región de esfuerzo, cultura y tradición, se enfrenta a un escenario donde la violencia podría normalizarse si no se implementan medidas urgentes y efectivas.
LA CRISIS DE SEGURIDAD QUE NO SE DETIENE
Los últimos ocho homicidios no son hechos aislados, sino reflejo de una tendencia creciente que amenaza con cambiar la vida diaria en el Istmo. Ciudadanos y gremios exigen respuestas rápidas, mientras la autoridad enfrenta el desafío de recuperar credibilidad y garantizar justicia.
El Istmo, históricamente símbolo de trabajo y resiliencia, enfrenta hoy un ciclo de violencia que exige decisiones concretas y resultados tangibles. Cada día sin acción refuerza la percepción de impunidad y el miedo colectivo que domina la región.






































