La lucha política se recrudece al interior del partido en el poder o, al menos eso se aprecia, con la licencia solicitada por el senador Noroña para separarse del cargo temporalmente bajo el argumento de que fue invitado por los países árabes a un viaje a Palestina, estado al que ha mostrado su simpatía, dicho servidor público suponemos que a título personal no como representante de la Cámara de Senadores.
El otro servidor del bienestar, también senador, Adán Augusto parece estar en capilla con dos strikes, cero bolas y dos outs con el tema de La Barredora y su enlace objetivo que se advierte de la información documentada y de imágenes de dicho funcionario con organizaciones relacionadas con el crimen organizado, el huachicol en gran escala con un hijo de López Obrador y sus intermediarios.
Adán Augusto López fue gobernador, secretario de Gobernación y hoy senador de la República, y enfrenta una serie de imputaciones sobre hechos que lo vinculan con organizaciones del crimen organizado a partir de La Barredora y el operativo a gran escala del huachicol que trajo como consecuencia una serie de transferencias por millones de dólares que ofenden al pueblo mexicano que enfrenta la carencia de medicamentos y de recursos suficientes para enfrentar los fenómenos naturales como el ocurrido en Veracruz y otros estados.
Agrava la imputación que se hace en su contra que, hasta hoy, no ha dado una respuesta aclaratoria satisfactoria a un aspecto esencial, como es que, de acuerdo con las facultades ejercidas en los cargos antedichos, las mismas implican que, necesariamente haya conocido de manera directa, la relación fuera de la ley que mantuvo su secretario de Seguridad con los cárteles, como resultado de la labores de inteligencia, de investigación y del mapa delincuencial en el país, así como de la extracción ilegal de petróleo de Pemex, entre otras cuestiones relacionadas con la seguridad pública, lo cual en principio constituyen evidencias que prueban que sabía de esos hechos y quiénes son sus principales operadores, situación que toleró por intereses ajenos a las funciones a él encomendadas, convirtiéndolo en cómplice por omisión.
Como quiera que se vean, estos sucesos públicos escandalosos por los personajes que se encuentran involucrados como servidores públicos, no es nuevo como una estrategia desgastante y distractora de los problemas reales que afectan a la población y que las autoridades actuales y del pasado que se evaden con discursos oficiales alejados de la realidad que vivimos y que modelo de como los gobiernos son utilizados por los detentadores temporales del poder para enriquecerse desmesuradamente, favoreciendo a sus familiares y empresas a las cuales trasladan de una dependencia a otra para continuar haciendo negocios que producen cantidades millonarias, de manera lícita o ilícitas la mayoría.
Cada sexenio produce en lo federal y estatal nuevos ricos que, de una manera rápida, resuelven su tema económico y de por vida de sus hijos, familiares y amigos y que esa situación se repite como una práctica normal de que le toca al o la que está en el gobierno disfrutar de los fondos públicos para ello, a pesar de que se dicten leyes contra la corrupción, la impunidad y la austeridad que solo se aplican a los que se salen del redil para demostrar que, con razón o sin ella, que el poder es unitario y no se comparte simplemente se delega hasta el límite que dispone quien manda.
López Portillo como presidente pregonó los mismos principios que los de la cuarta transformación con otras denominaciones, pero con los mismos efectos, produjo riqueza para sus allegados, practico el nepotismo, se comprometió a que no nos robarían nuevamente y nacionalizó los bancos, pero nos volvieron a saquear, como los casos emblemáticos de la casa denominada la Colina del Perro y de su colaborador y amigo Alfonso Durazo, denominado el símbolo de la opulencia y la corrupción con su Partenón.
Hoy la opulencia y la corrupción se han incrementado de manera desproporcionada. Vemos como los hijos de López Obrador, disfrutan de un viaje al Japón en donde gastan a placer en los mejores hoteles y lugares, recursos que hasta ahora no se justifica su fuente como propia de las actividades que realicen en ejercicio de una labor profesional o comercial, salvo de los negocios que se afirma realizaron y llevan a cabo aun al amparo del poder gubernamental. Igualmente, Adán Augusto y Noroña, son muestra de la opulencia, arrogancia e impunidad oficial y renovada expresión de la corrupción oficial frente a la pobreza y miseria del pueblo mexicano.
Son momentos críticos propios de cada periodo de gobierno que, no obstante, estas experiencias negativas, siguen poniendo en práctica el principio de que los negocios y el dinero son el vínculo de la complicidad en los asuntos oficiales e instrumentos de corrupción e impunidad.
jfranco_jimé[email protected]


































