La violencia volvió a teñir de sangre al Valle de México la madrugada de este 13 de octubre. En dos eventos distintos —uno en Nezahualcóyotl, Estado de México, y otro en Tláhuac, Ciudad de México— siete personas fueron asesinadas y al menos cinco más resultaron heridas por impactos de arma de fuego.
Ambos hechos, aunque aparentemente sin conexión directa, revelan una preocupante constante: la facilidad con la que se recurre a la violencia letal en contextos cotidianos. Y la ausencia de una respuesta oportuna por parte de las autoridades.
CUATRO EJECUTADOS EN UNA CAMIONETA EN NEZA
En el municipio de Nezahualcóyotl, cuatro personas —tres mujeres y un hombre— fueron halladas sin vida dentro de una camioneta en la colonia Loma Bonita. Según reportes , las víctimas presuntamente se encontraban bebiendo dentro del vehículo estacionado cuando fueron interceptadas y acribilladas desde otro automóvil en movimiento, sobre la avenida Agustín de Iturbide, entre las calles 16 de septiembre y Texcoco.
El ataque fue directo y despiadado. Hasta el cierre de esta nota, no se reportan detenidos ni líneas claras de investigación. Los cuerpos fueron trasladados al Ministerio Público. Y las autoridades apenas iniciaron las diligencias correspondientes.
Este tipo de ejecuciones, realizadas en espacios públicos y sin testigos que se atrevan a hablar, no solo reflejan la impunidad con la que operan los grupos armados, sino también el estado de vulnerabilidad en el que viven miles de ciudadanos en municipios del Estado de México.
TRES MUERTOS Y CINCO HERIDOS EN UNA RIÑA VECINAL EN TLÁHUAC
Mientras tanto, en la alcaldía Tláhuac, al sur de la Ciudad de México, una celebración religiosa en la colonia Pueblo de San Francisco Tlaltenco terminó en tragedia. Una discusión dentro de un domicilio ubicado en la calle Miguel Hidalgo escaló a una riña, y uno de los involucrados sacó un arma de fuego para disparar contra los presentes.
El resultado: tres hombres, de 42, 30 y 23 años, murieron en el lugar. Cinco más resultaron heridos —dos fueron trasladados en ambulancias y otros tres acudieron por sus propios medios a hospitales cercanos.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que ya se analizan las grabaciones de las cámaras de videovigilancia para identificar a los responsables. Las carpetas de investigación ya fueron abiertas por el Ministerio Público. Aunque hasta el momento no se han reportado detenidos.
LA NORMALIZACIÓN DEL HORROR
Ambos episodios comparten un patrón alarmante: la rapidez con la que una situación común —una reunión entre amigos, una fiesta religiosa— puede convertirse en un escenario de muerte. También muestran la falta de prevención y reacción efectiva por parte de las autoridades locales y estatales.
Nezahualcóyotl y Tláhuac no son zonas ajenas a la violencia. Durante años han sido escenario de disputas entre células delictivas, crimen organizado y conflictos vecinales que escalan peligrosamente. Sin embargo, la persistencia de estos hechos sin consecuencias judiciales alimenta un círculo vicioso de impunidad y miedo.
¿RESPUESTAS O MERAS FORMALIDADES?
Tanto la SSC como las fiscalías involucradas anunciaron la apertura de carpetas de investigación. Pero la ausencia de detenciones, la falta de información sobre móviles y la opacidad en los avances vuelven a dejar en el aire la pregunta que los familiares de las víctimas y la sociedad entera se hacen una y otra vez: ¿Quién protege a los ciudadanos?
El Valle de México amanece nuevamente con cifras de sangre y silencio. Mientras los responsables caminan libres, las comunidades afectadas apenas comienzan a asimilar el horror de una noche que, para muchos, fue la última.





































