Eran apenas las 08:02 de la mañana del pasado domingo 5 de octubre cuando una mujer fue sorprendida y atacada por seis perros callejeros mientras caminaba por la Glorieta de la Preparatoria. En la Unidad Habitacional Palmas 1 en Ixtapaluca, Estado de México.
Un video de una cámara de seguridad captó el momento exacto en que la víctima, vestida con sudadera clara, fue perseguida, derribada y mordida brutalmente por los animales durante casi un minuto. Los perros de distintos tamaños y colores la hirieron en piernas, brazos, espalda y cabeza, mientras ella intentaba sin éxito defenderse o huir.
UN CONDUCTOR HÉROE EVITA UNA TRAGEDIA
Justo cuando parecía no haber escapatoria, un automovilista que pasaba por el lugar se dio cuenta del ataque y ahuyentó a la jauría con su vehículo. Lo que permitió que la mujer se pusiera de pie y abordara rápidamente el auto para ponerse a salvo.
Gracias a la oportuna intervención, la víctima logró evitar una tragedia mayor. Aunque se desconoce hasta el momento su estado de salud tras el ataque. El material audiovisual se viralizó rápidamente en redes sociales. Con ello, generando conmoción e indignación entre usuarios y vecinos.
PERROS IDENTIFICADOS Y CAPTURADOS, ¿Y LAS CONSECUENCIAS?
El gobierno municipal de Ixtapaluca informó que algunos de los canes fueron capturados, mientras que otros se encuentran en un predio de propiedad privada. Aclararon que no han sido maltratados ni serán sacrificados, una decisión que abre nuevamente el debate sobre la gestión de animales en situación de calle y la falta de protocolos de contención en zonas habitacionales.
Este caso vuelve a poner en evidencia la urgencia de políticas públicas para el control, rescate, esterilización y resguardo de animales abandonados. Así como la responsabilidad de los propietarios en caso de que los animales pertenezcan a alguien.
UN PROBLEMA REINCIDENTE QUE EXIGE ACCIONES
La agresión no es un caso aislado. El abandono de perros, su proliferación sin control, y la ausencia de vigilancia o albergues adecuados, han convertido a muchas colonias urbanas en zonas de riesgo. Especialmente para mujeres, niños y personas mayores.
La pregunta que muchos se hacen es:
¿hasta cuándo seguirá siendo responsabilidad del azar —o de un conductor anónimo— evitar que estos hechos terminen en tragedia?






































