La violencia volvió a sacudir al Istmo de Tehuantepec. En un camino de terracería del paraje “Casa Blanca”, en las inmediaciones de Santo Domingo Tehuantepec, fueron hallados los cuerpos sin vida de dos hombres, con evidentes signos de violencia y posible tortura.
El descubrimiento fue realizado por pobladores locales, quienes dieron aviso a las autoridades. Al lugar acudieron elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Oaxaca (FGJEO) para iniciar las investigaciones correspondientes.
UNA VÍCTIMA YA FUE IDENTIFICADA
Horas después del hallazgo, las autoridades confirmaron la identidad de una de las víctimas: se trata de Tomás Quecha López, quien había sido reportado como desaparecido desde la tarde del sábado. Su localización sin vida genera consternación entre familiares y vecinos.
La segunda víctima aún permanece en calidad de desconocida, sin documentos de identificación ni datos personales visibles.
INTERVENCIÓN DE LA AEI, GUARDIA NACIONAL Y MARINA
El levantamiento de los cuerpos fue realizado por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), quienes además recabaron evidencia en el sitio. También acudieron efectivos de la Guardia Nacional y de la Marina Armada de México, que aseguraron el área para permitir el trabajo pericial.
La presencia de estas fuerzas federales refleja la gravedad del caso y el nivel de tensión que genera este tipo de hallazgos en la región.
VÍCTIMAS, HOMBRES DE ENTRE 30 Y 45 AÑOS
De acuerdo con reportes preliminares, los cuerpos corresponden a dos hombres, uno de aproximadamente 30 años y el otro entre 40 y 45 años de edad. Ambos presentaban signos de violencia física, aunque la fiscalía no ha revelado la causa oficial de muerte.
Las víctimas fueron trasladadas al anfiteatro local, donde se les practicarán las necropsias de ley.
UN PATRÓN DE VIOLENCIA PERSISTENTE
Este doble homicidio no es un hecho aislado. Se suma a una serie de actos violentos registrados en zonas rurales del Istmo de Tehuantepec, donde la inseguridad y la impunidad han sido constantes.
El paraje “Casa Blanca”, donde ocurrió el hallazgo, es una zona de difícil acceso, lo que facilita su uso para actividades delictivas y abandono de cuerpos, lejos de la supervisión de autoridades locales.
SILENCIO OFICIAL Y EXIGENCIA DE JUSTICIA
Hasta el momento, las autoridades estatales no han emitido un posicionamiento público sobre el caso. La falta de comunicación institucional alimenta la percepción de abandono, mientras la comunidad exige justicia y mayor presencia del Estado.
Vecinos y organizaciones sociales han denunciado que la violencia se ha normalizado en la región, ante la inacción gubernamental.
ENTRE EL MIEDO Y LA IMPUNIDAD
Con una víctima ya identificada y otra aún en el anonimato, este crimen refleja el estado de vulnerabilidad en que viven las comunidades oaxaqueñas, particularmente en zonas rurales. El silencio oficial y la tardía intervención de fuerzas de seguridad no hacen más que profundizar la crisis.
Mientras los cuerpos son velados o esperan ser identificados, la comunidad sigue preguntándose:
¿Quién sigue? ¿Y cuándo actuará el Estado para erradicar esta violencia interminable en el Istmo?






































