Un crimen cometido con extrema violencia en 2020 en el municipio de Santa María Atzompa, región de los Valles Centrales de Oaxaca, ha culminado este mes con una de las sentencias más severas dictadas recientemente por un tribunal local: 160 años de prisión para dos hombres por el delito de homicidio calificado.
Los responsables, identificados como Jorge H.S., alias “El Tyson”, y Francisco J.R.R., alias “El Demente”, fueron encontrados culpables de privar de la vida a dos personas —un hombre y una mujer— dentro de un domicilio ubicado en la colonia Guelaguetza, el 7 de marzo de 2020.
LOS HECHOS: ASESINATO EN CASA Y ABANDONO EN UN PARAJE
Según la investigación judicial, luego de cometer el crimen, los sentenciados trasladaron los cuerpos de las víctimas —identificadas como H.N.H.G. y L.F.J.— al paraje conocido como “Loma Virgen”, en la misma jurisdicción de Atzompa. Ahí, abandonaron los cuerpos que más tarde fueron encontrados con quemaduras en diversas partes, dos días después del asesinato.
El caso evidenció no solo la brutalidad de los hechos, sino también el intento de ocultar el crimen mediante la incineración parcial de los cuerpos. En un entorno agreste y alejado del centro urbano.
EL JUICIO: PRUEBAS SÓLIDAS Y UNA SANCIÓN EJEMPLAR
Durante el proceso penal, el tribunal analizó diversas pruebas presentadas durante las audiencias. Mismas que permitieron establecer la responsabilidad directa de ambos acusados en el doble homicidio.
El Tribunal de Enjuiciamiento determinó imponer 80 años de prisión a cada uno por el delito de homicidio calificado. Además de una multa por reparación del daño a los familiares de las víctimas.
Esta sentencia marca un precedente relevante en la entidad, no solo por la gravedad de la pena, sino por el reconocimiento explícito de la violencia ejercida y el impacto devastador sobre las familias afectadas.
IMPUNIDAD REDUCIDA, JUSTICIA EN CONSTRUCCIÓN
Casos como este suelen permanecer en la sombra durante años en distintas regiones del país, debido a la lentitud procesal, la falta de pruebas o la corrupción institucional. Sin embargo, la resolución de este crimen rompe con esa tendencia y deja ver que, cuando hay voluntad, es posible cerrar ciclos de impunidad.
La sentencia también reabre la discusión sobre la violencia sistemática en zonas con alta vulnerabilidad. Donde los crímenes no solo destruyen vidas, sino también comunidades enteras.
La justicia llega tarde para H.N.H.G. y L.F.J., pero al menos llega. Su historia, sin embargo, debe ser más que una estadística: debe ser un llamado urgente a fortalecer los mecanismos de prevención, protección y atención a víctimas en Oaxaca y en todo el país.






































