Durante una conferencia de prensa el pasado 13 de mayo, el presidente municipal de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, perdió los estribos al ser cuestionado por una periodista sobre si estaría dispuesto a someterse a una prueba de antidoping y hacer públicos sus resultados.
La pregunta fue clara:
“¿Estaría usted dispuesto a someterse también a pruebas de antidoping e informar a la ciudadanía de su resultado toxicológico para poner el ejemplo como primera autoridad?”
La reportera, identificada como Lucy, planteó la interrogante de forma directa, apelando a la congruencia del edil luego de que este ordenara pruebas toxicológicas masivas a servidores públicos.
La reacción del alcalde fue inmediata y agresiva:
“Nunca vienes a la mañanera y hoy vienes a quererme atacar de esa manera. ¿Qué comportamiento has visto tú en mí para que pienses que yo ando drogado?”, respondió visiblemente molesto.
El intercambio duró pocos minutos antes de que el micrófono de la periodista fuera apagado.
DOBLE MORAL Y ANTECEDENTES AUTORITARIOS
El hecho ha encendido las redes sociales y generado múltiples críticas, no sólo por el tono despectivo hacia una periodista que cumplía con su labor, sino por lo que muchos consideran una muestra de doble moral.
En febrero, Rodríguez ordenó aplicar 200 pruebas antidoping a bomberos, inspectores y policías municipales. Tras un incidente en el que un bombero agredió al esposo de una funcionaria. Cinco empleados resultaron positivos por consumo de sustancias como marihuana, cocaína y opioides. Todos fueron dados de baja.
Sin embargo, cuando se le pidió que él también se sometiera al mismo escrutinio, el alcalde no sólo eludió la transparencia, sino que recurrió al ataque personal y la descalificación.
UNA HISTORIA DE ESCÁNDALOS Y FALTA DE TRANSPARENCIA
Este no es el primer episodio que involucra a Jacobo Rodríguez en la controversia. En mayo pasado, fue señalado por presuntas irregularidades financieras. Luego de que regidores se negaran a aprobar la cuenta pública, acusando desorden administrativo y falta de claridad en los egresos municipales.
El propio Rodríguez declaró que existía un complot político en su contra, pero no ofreció pruebas concretas. Las críticas aumentaron debido a su historial político: en 2021 fue candidato del PT a la alcaldía y, en 2023, buscó una diputación local por Morena. En 2024 ganó finalmente la presidencia municipal por el partido guinda.
UNA DISCULPA A MEDIAS
Después del incidente con la periodista, el alcalde publicó un mensaje en su cuenta de Facebook. Donde reconoció haber actuado impulsivamente, pero justificó su reacción alegando que la comunicadora “históricamente, siempre lo ha golpeteado”.
Pese a lo dicho, afirmó estar dispuesto a someterse a una prueba de antidoping junto con todo su gabinete, aunque no precisó cuándo ni bajo qué condiciones se realizaría. La falta de claridad ha generado más dudas que certezas.
LA LIBERTAD DE PRENSA, EN ENTREDICHO
Organizaciones civiles y periodistas locales han denunciado lo ocurrido como un atentado contra la libertad de expresión y han exigido garantías para el ejercicio periodístico en Coahuila.
El caso de Jacobo Rodríguez se suma a otros escándalos recientes que involucran a autoridades de Morena en actitudes autoritarias y declaraciones polémicas, lo que aviva el debate sobre la tolerancia del poder ante el escrutinio ciudadano.
¿TRANSPARENCIA O SIMULACIÓN?
La administración de Jacobo Rodríguez enfrenta una prueba crucial: demostrar que la lucha contra el consumo de sustancias ilícitas en el servicio público es genuina y no selectiva.
Someterse a una prueba de antidoping no debería ser un gesto de excepción, sino una muestra de responsabilidad y liderazgo. La reacción del alcalde ante una simple pregunta expone, sin embargo, una profunda resistencia al cuestionamiento, algo preocupante para cualquier figura pública que dice gobernar con apertura.










































