En una medida que ha encendido las alarmas en el sector agroexportador nacional, el gobierno de Estados Unidos retiró unilateralmente el “Acuerdo de Suspensión del Jitomate”, lo que implica la entrada en vigor de aranceles de hasta 21% a las exportaciones mexicanas del fruto rojo.
La decisión, oficializada este 14 de julio, impacta directamente a miles de productores, especialmente en estados como Sinaloa, Michoacán, San Luis Potosí y Jalisco, aunque también se prevé un efecto dominó en la economía agrícola de Oaxaca, donde pequeños agricultores podrían enfrentar barreras para competir en el mercado nacional ante el desbalance de precios.
El acuerdo, vigente desde 1996 y renovado en 2019, funcionaba como un mecanismo bilateral para evitar prácticas de dumping y garantizar estabilidad en el comercio bilateral. Sin embargo, tras presiones de productores de Florida, el Departamento de Comercio estadounidense optó por retirarse del pacto y aplicar un arancel de entre 17.5% y 20.9% a los jitomates frescos provenientes de México.
“Se trata de una acción legal que proviene de una demanda anterior por dumping, no de un nuevo arancel”, aclaró la presidenta Claudia Sheinbaum, quien además expresó su confianza en alcanzar un nuevo entendimiento con Washington.
México exporta anualmente más de 3 mil millones de dólares en jitomate a Estados Unidos, lo que representa cerca del 90% del jitomate fresco que se consume en ese país. De no revertirse la medida, el golpe económico podría superar los 350 millones de dólares al año tan solo en pagos arancelarios, advirtieron organizaciones agrícolas.
Por su parte, el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, lamentó que la decisión se haya tomado sin consultar al gobierno mexicano. “Vamos a defender a nuestros productores, hay opciones de respuesta dentro de los acuerdos comerciales”, afirmó.
Aunque el jitomate oaxaqueño no es un exportador masivo a Estados Unidos, productores locales señalaron que este tipo de medidas distorsionan el mercado nacional y podrían generar una saturación de producto en México, bajando precios al mayoreo y afectando los ingresos del campo.
Durante los próximos 90 días, ambos gobiernos tendrán oportunidad de retomar las negociaciones. Mientras tanto, las cargas de jitomate mexicano que crucen hacia el norte deberán pagar el nuevo impuesto.










































