Una tragedia estremeció a Sonora este fin de semana. Tres niñas —dos gemelas de 11 años y una menor de 9— fueron encontradas sin vida con heridas de bala en un paraje de la carretera 36 Norte, en la Comisaría Miguel Alemán de Hermosillo. El hallazgo fue realizado el sábado 5 de julio por el colectivo de búsqueda de desaparecidos ‘Buscadoras por la Paz’. Lo que expone nuevamente la alarmante dimensión de la violencia que azota la región.
Las menores habían sido reportadas como desaparecidas luego de que, un día antes, el 4 de julio, se localizara el cuerpo de una mujer asesinada en el mismo corredor carretero. Más tarde se confirmó que era la madre de las tres niñas. Lo que convierte este caso en una cadena de asesinatos familiares con implicaciones profundamente dolorosas y perturbadoras.
UNA INVESTIGACIÓN EN CURSO, PERO CON PREGUNTAS URGENTES
Autoridades estatales acudieron al lugar tras el reporte del colectivo ciudadano y comenzaron con las diligencias forenses. El área fue acordonada por elementos periciales para procesar la escena, mientras que los cuerpos fueron plenamente identificados por sus familiares ante el Ministerio Público.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) confirmó el vínculo entre los dos casos —el asesinato de la madre y sus hijas—. Aunque, hasta ahora, no se han dado a conocer detalles sobre posibles sospechosos, móviles ni avances sustanciales en la línea de investigación.
La Fiscalía afirmó que el caso es una prioridad dentro del Gabinete de Seguridad del Estado. Y aseguró que, las indagatorias continúan a través de análisis pericial, trabajo de campo y gabinete. Sin embargo, no hay detenidos ni hipótesis claras. Lo que ha generado indignación en sectores sociales, colectivos feministas y de derechos humanos.
APOYO PSICOLÓGICO Y PRESIÓN SOCIAL
El Centro de Atención a Víctimas de Delito (CAVID) y la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas brindan acompañamiento a los familiares de las víctimas. El impacto emocional del crimen es devastador y ha desatado una ola de solidaridad, pero también de profunda indignación. Sobre todo, entre organizaciones que desde hace años denuncian la falta de acciones contundentes frente a la violencia contra mujeres y niñas.
El gabinete estatal de seguridad sesionó junto con autoridades municipales de Hermosillo para “analizar y articular estrategias” ante estos crímenes. No obstante, desde la sociedad civil crecen los reclamos por una actuación más efectiva y una estrategia integral de protección que no se limite a reacciones posteriores al crimen.
VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS: UNA CRISIS RECONOCIDA PERO NO CONTENIDA
Este crimen múltiple no es un hecho aislado, sino el reflejo de un patrón alarmante en Sonora y otras regiones del país. La violencia feminicida y la criminalidad contra menores de edad han escalado sin que se perciban frenos estructurales reales. En este caso, el hecho de que las niñas hayan sido ejecutadas tras el asesinato de su madre representa una de las formas más extremas y crueles de violencia familiar y de género.
Diversos colectivos y activistas han exigido públicamente que este caso no quede impune ni sea minimizado bajo la etiqueta de un “ajuste de cuentas”. Como ocurre con frecuencia.
“Asesinar niñas no puede reducirse a estadísticas criminales. Es un acto que compromete la humanidad del país entero”, señalaron desde la red nacional de buscadoras.
¿QUÉ SIGUE PARA SONORA?
La Fiscalía ha prometido mantener informada a la ciudadanía sobre los avances del caso.
Finalmente, el triple homicidio infantil y el feminicidio previo obligan a Sonora —y a todo el país— a confrontar una verdad dolorosa: ser niña o mujer en ciertas regiones de México implica vivir con miedo y, muchas veces, morir sin justicia.





































