Cansados de ser víctimas de una creciente ola de asaltos a casa habitación, vecinos del fraccionamiento Los Tamarindos en Tehuantepec, decidieron organizarse y asumir el control de su seguridad, implementando rondines de vigilancia nocturnos y lanzando un mensaje directo a la comunidad… y a los delincuentes.
A través de un comunicado distribuido entre residentes y visitantes, los habitantes explicaron que la situación se ha vuelto insostenible y que las acciones que han tomado no son un capricho, sino una medida de emergencia ante la inacción o insuficiencia de las autoridades.
Un llamado a la comprensión… y una advertencia a los criminales
En el comunicado, los vecinos ofrecen disculpas anticipadas a familiares, taxistas y gremios que visiten el fraccionamiento, al explicar que las nuevas medidas de vigilancia podrían generar molestias o demoras. No obstante, insisten en que se trata de acciones por el bien común.
“Nos hemos unido para dar rondines de vigilancia a nuestras calles en diferentes horarios de la noche. Pedimos comprensión. Es por tu seguridad y la de nosotros”, señalan.
Más allá de la cortesía, el mensaje también incluye una advertencia directa a los ladrones:
“Si te agarramos infringiendo la tranquilidad de un seno familiar, te tendrás que atener a las consecuencias.”
Una frase que deja entrever el hartazgo ciudadano y una clara disposición a actuar por cuenta propia si las autoridades no logran detener la inseguridad.
Un síntoma de desconfianza institucional
Aunque los vecinos agradecieron el respaldo de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, la Policía Municipal y la Marina, también es evidente que las fuerzas de seguridad no han sido suficientes para garantizar tranquilidad en la zona.
El hecho de que los ciudadanos tomen la vigilancia nocturna en sus propias manos es una señal alarmante de desconfianza en las instituciones. Además, refleja una tendencia creciente en diversas regiones del país. Donde la inseguridad obliga a comunidades enteras a organizarse como grupos de autodefensa urbanos.
Un equilibrio delicado: seguridad ciudadana vs. justicia por mano propia
La organización vecinal puede ser vista como un acto legítimo de protección colectiva. Sin embargo, también existe el riesgo de que esta derrape hacia la justicia por mano propia. Lo cual podría escalar en violencia o linchamientos si no hay una coordinación clara con las autoridades.
Expertos en seguridad advierten que este tipo de mensajes, aunque comprensibles, deben manejarse con responsabilidad para evitar interpretaciones que inciten al castigo extralegal o que pongan en riesgo a personas inocentes.
¿Qué sigue para Los Tamarindos?
Vecinos han reiterado que mantendrán los rondines y medidas de control en el fraccionamiento mientras persista la amenaza. A su vez, esperan una respuesta más efectiva por parte de las autoridades para reforzar patrullajes, esclarecer los robos anteriores y disuadir nuevos actos delictivos.
Finalmente, el caso de Los Tamarindos vuelve a poner sobre la mesa la realidad de miles de comunidades en México: la seguridad se ha convertido, en muchos lugares, en una tarea ciudadana por necesidad, no por elección.






































