Fue un triunfo aplastante, una demostración de poderío. Cruz Azul se proclamó campeón de la Concacaf Champions Cup tras golear 5-0 al Vancouver Whitecaps.
Una mezcla agridulce luego que 24 horas antes se había convertido en arrastrar el prestigio del futbol mexicano como lo hizo el arrogante América. Cruz Azul aprovechó la localía, aunque en un campo ajeno, y dio una lección de cómo jugar, sacar el coraje y mostrar contundencia.
La Máquina sumó su séptimo título continental y alcanzó al América como el más ganador del torneo. Fue una noche histórica para la feligresía celeste. Cruz Azul dominó de principio a fin, vio colmadas las tribunas del México 68 o Estadio Universitario con una gran lona-pancarta de “Campeones”. Y festejó, dejando atrás las cruzazuleadas, como la de un día previo del americanismo y se llevó otro título a sus vitrinas.
Aunque debió esperar 11 años para un nuevo título internacional.
Vicente Sánchez, el denostado técnico que será reemplazado por una absurda directiva. se hincó en el césped, rezó por el título conseguido. Los jugadores acudieron a su rescate.
Ignacio Rivero abrió el marcador a los ocho minutos. Y fue un bálsamo porque, desde ese momento, con el gol a favor y la ventaja los azul celeste tomaron el control del partido.
Ditta, Piovi y Jorge Sánchez, se mostraron sólidos y anularon cualquier intento canadiense. Al 28’, Lolo Faravelli anotó el segundo gol y no se veía por dónde pudieran reaparecer los fantasmas celestes para que esto terminara en tragedia. Vancouver estaba vencido y, el resto, fue un festín. Ángel Sepúlveda apareció al 37’ para marcar el tercero, mientras que Mateusz Bogusz se encargó de anotar el cuarto justo antes del descanso.
El dominio era absoluto, y la tribuna respondía con euforia.
En menos de 45 minutos, el despertar del viejo gigante de la Concacaf –ahora el más ganador junto con el América con siete coronas- resolvió un encuentro al que sus rivales acérrimos no pudieron llegar.
Sepúlveda firmó su doblete con el quinto tanto al minuto 50.
El resto fue mero trámite y en CU se dejó escuchar el himno de la victoria. La canción We are the Champions, cantada por Queen, retumbó en un territorio que hasta hace unos meses era sólo de Puma.
Y vino el pitazo final, el festejo y la gloria azul.






































