A pesar de que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) informó el 10 de febrero de 2025 que no se habían registrado homicidios dolosos en el estado de Oaxaca, medios locales del Istmo de Tehuantepec reportaron un caso que ha conmocionado a la comunidad. La noche de ese mismo día, un niño de 12 años fue abatido por un ataque armado en su propio hogar, en la población de Chahuites. Este caso forma parte de las cifras negras de violencia en la región: aquellos crímenes que no son reportados oficialmente por las autoridades.
EL ATAQUE: UN CRIMEN EN PLENA TRANQUILIDAD NOCTURNA
De acuerdo con los primeros testimonios, los hechos ocurrieron en una vivienda de la colonia Los Conejos, alrededor de las 21:00 horas. Vecinos del lugar informaron que, en medio de la calma nocturna, una serie de disparos de arma de fuego interrumpieron la paz de la colonia. Se sospecha que el ataque fue dirigido hacia la casa de la familia del menor. Un acto violento que resultó en la trágica muerte de Jesús M. V., un niño de apenas 12 años.
El menor, que recibió un balazo en la cabeza, fue rápidamente trasladado a un hospital cercano en un intento por salvar su vida. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos médicos, el niño falleció mientras recibía atención. El dolor y la incredulidad invadieron la comunidad, que nunca imaginó que una tragedia tan grande ocurriría en su propio vecindario.
UN CRIMEN SIN EXPLICACIONES: LAS AUTORIDADES INICIAN LA INVESTIGACIÓN
La noticia del ataque ha dejado una profunda huella en la población de Chahuites, que exige justicia para el pequeño Jesús y para su familia. Las autoridades ya han iniciado una investigación para esclarecer los motivos detrás de este crimen atroz y dar con el o los responsables. Sin embargo, hasta el momento, no se ha proporcionado información clara sobre el agresor ni las razones que pudieron haber desencadenado este ataque a sangre fría.
Este caso se suma a la creciente preocupación por los crímenes no reportados oficialmente, conocidos como “cifras negras”. Estas aumentan la incertidumbre sobre la verdadera magnitud de la violencia en ciertas regiones del estado de Oaxaca. Mientras las autoridades continúan su labor investigadora, los habitantes de Chahuites se mantienen alerta y ansiosos por respuestas, clamando por que el caso no quede impune.
LA EXIGENCIA DE JUSTICIA EN CHAHUITES
La muerte de Jesús M. V. ha generado un ambiente de consternación en Chahuites, donde los ciudadanos no solo lloran la pérdida de un niño inocente, sino que también exigen una respuesta clara por parte de las autoridades.
“Queremos saber por qué pasó esto, qué motivó el ataque, y que se haga justicia. No puede quedar impune la muerte de un niño”, expresó un vecino del pueblo, reflejando el sentir de la comunidad.
Mientras tanto, las autoridades de Oaxaca no han emitido una declaración oficial respecto al incidente. Lo que ha generado más incertidumbre en la población y una creciente demanda de transparencia. La falta de información ha dado pie a la desconfianza hacia las instituciones encargadas de la seguridad pública, y la exigencia de un esclarecimiento sobre este caso se hace cada vez más fuerte.
Además decenas de perosnas se sumaron al pésame con al familia de la pequeña víctima y lamentaron la triste situación.
“Descansa en paz”, “Q.E.P.D“, “Mi más sentido pésame campeón”, “QEPD”, “Mi más sentido pésame s toda la familia, este angelito ys está en los brazos de Dios.!!”, “Duele el corazón ver éstas noticias” (Sic.), fueron algunos de los comenatrios
EL TRASFONDO DE LAS CIFRAS NEGRAS EN OAXACA
Este caso evidencia la problemática de las cifras negras de la violencia. Es decir, aquellos crímenes que no se reportan oficialmente y que no figuran en las estadísticas nacionales. La falta de información oportuna por parte de las autoridades ha permitido que muchos casos queden sin ser atendidos o visibilizados. Lo que agrava aún más la situación de inseguridad en el estado.
Mientras Chahuites espera respuestas y justicia para el menor de 12 años, el caso resalta una vez más la necesidad urgente de una atención más efectiva a los problemas de violencia que aquejan a Oaxaca. Así como una mayor transparencia en los informes oficiales sobre los hechos delictivos.
Finalmente, la tragedia de Jesús M. V. no es solo una pérdida personal para su familia, sino un llamado a las autoridades para que se tomen acciones más efectivas que garanticen la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos, especialmente los más vulnerables.





































