Lograr una educación de calidad es tarea de todos pero la pieza fundamental son las y los maestros con las habilidades y competencias necesarias para forjar los conocimientos del alumnado, son ellos quienes aportan sus conocimientos para construir un mejor futuro. De ahí el reconocimiento a la labor de todas las mujeres y hombres que se esfuerzan por brindar una educación de calidad en todos los niveles educativos.
La labor de los docentes es fundamental en el desarrollo de la educación, sin embargo, actualmente muchas clases son impartidas por personas sin la formación pedagógica necesaria. Solo el 85 por ciento de los maestros de primaria en el mundo han recibido algún tipo de formación pedagógica, lo que implica una grave deficiencia, puesto que los docentes formados y calificados son esenciales para que este sector pueda estar en condiciones de contribuir al cumplimiento del derecho a la educación.
Es importante destacar que el objetivo es transmitir conocimiento y cultura a sus alumnos, a través de la educación, siendo éste un derecho fundamental que transforma vidas, ayuda a erradicar la pobreza y promueve la paz, la tolerancia y la inclusión.
Dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), consiste en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Hoy se propone aumentar considerablemente la oferta de profesores calificados, incluso mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados.
Hoy más que nunca es verdaderamente relevante trabajar con los docentes para proteger el derecho a la educación y guiarlo por el contexto evolutivo al que se ha obligado tras la pasada pandemia. Del mismo modo, es importante señalar que la respuesta oportuna de los docentes ante los nuevos retos ha sido realmente esencial en la tarea de proporcionar un aprendizaje a distancia y apoyar a las poblaciones vulnerables.
Prevenir desastres
Por su geografía, nuestro estado es vulnerable a desastres naturales como temblores, huracanes, tormentas, inundaciones, entre otros. Aun cuando es imposible detener la fuerza de la naturaleza, sí se puede estar preparados ante cualquier catástrofe. Por fortuna, la cultura de la prevención en México va en aumento, gracias a lo cual se evitan mayores pérdidas tanto humanas como económicas.
Las intensas lluvias que se han presentado en nuestro estado ya causaron inundaciones en varias comunidades de la Costa, Sierra Sur e Istmo de Tehuantepec, donde se deberán multiplicar las acciones de auxilio para la población afectada.
Además de exhortar a la población extremar precauciones ante las bandas de lluvia, deslizamientos de laderas, bancos de lodo, encharcamientos severos y daños en carreteras registrados en esta y otras localidades cercanas, por este fenómeno natural, el gran reto es trabajar de manera constante y permanente con los habitantes para enfrentar tales fenómenos naturales.
La probabilidad de que una amenaza se convierta en un desastre debe ser atendida en forma permanente, pues la vulnerabilidad o las amenazas, por separado, no representan un peligro pero si se juntan, se convierten en un riesgo, o sea, en la probabilidad de que ocurra un desastre. Sin embargo, los riesgos pueden reducirse o manejarse, si somos cuidadosos en nuestra relación con el ambiente, y si estamos conscientes de nuestras debilidades y vulnerabilidades frente a las amenazas existentes, podemos tomar medidas para prepararnos y prevenir los desastres.
También es necesario fortalecer la resiliencia de las comunidades anticipando y adaptándose a los riesgos relacionados con el clima, desde actividades de conservación y restauración hasta mejoras de infraestructuras.



































