Si bien México es el quinto productor de maíz más grande del mundo y este cultivo representa casi una tercera parte de la producción agrícola nacional, lo cierto es que no cuenta con seguridad alimentaria ya que no puede producir suficiente maíz para alimentar a su población. El rendimiento promedio de maíz a nivel nacional es de 3.17 toneladas por hectárea, lo que está 38 por ciento por debajo del promedio mundial.
Por lo tanto, más de un tercio del maíz que se consume en México es importado a pesar de que nuestro país es el centro de origen del maíz como cultivo, pero la producción no ha podido crecer debido a la oposición de Organizaciones no gubernamentales (ONG) que han impedido que los agricultores mexicanos tengan acceso a mejores opciones contra las plagas que destruyen los sembradíos de maíz como el gusano cogollero, el gusano elotero y el gusano trozador.
En nuestro estado se debe trabajar para que deje de ser deficitario en los principales productos como son maíz, frijol, arroz y pecuarios como leche, huevo y carne de aves. Las líneas estratégicas que se trabajan son la reproducción y siembra de maíces nativos, pues se cuenta con 35 razas de 60 registradas a nivel nacional.
Son precisamente los maíces nativos, que ante el cambio climático darán la certeza al mundo en la alimentación a base de cereales, porque es el maíz el único cereal que se produce tanto al nivel del mar como a las grandes altitudes de hasta tres mil metros sobre el nivel del mar. Los maíces nativos además de ser resistentes a las sequías, también los son a las bajas temperaturas, excesos de precipitación, plagas y enfermedades.
Se producen principalmente dos variedades de maíz: blanco y amarillo. El maíz blanco se produce exclusivamente para el consumo humano, en virtud de su alto contenido nutricional. De ahí que se promueva un nuevo modelo de extensionismo rural enfocado en la innovación y transferencia de tecnología para lograr mejores condiciones de producción y de bienestar.
Deterioro ambiental
El gran reto del siglo 21 para todas las naciones del mundo es evitar el deterioro ambiental porque están generando serios estragos, desde del aumento de temperatura del planeta, sequías, golpes de calor, huracanes, heladas y lluvias atípicas que a su paso causan inundaciones, damnificados y daños en la infraestructura de comunicación en todo el mundo.
Ante el creciente deterioro ambiental, se debe promover el manejo integral de los residuos sólidos urbanos, de manejo especial y peligroso, lo cual incluye la prevención y reducción de su generación, su valorización económica, su aprovechamiento máximo y su disposición final adecuada.
Cada vez resulta fundamental reforzar acciones como frenar erróneas políticas agropecuarias, la deforestación, la contaminación de los ríos por el crecimiento anárquico de sus centros urbanos, cuyo mejor ejemplo es la ciudad de Oaxaca.
Además de alentar la cubierta vegetal en las partes medias y altas de su orografía, atender el azolve de los ríos y sistemas de captación de agua por la erosión que deja la deforestación y el mal uso de la tierra.
Debido a que el calentamiento global ya nos alcanzó, se deben tomar acciones inmediatas para evitar el deterioro del planeta, porque sus efectos no van a esperar que los humanos y sus naciones se pongan de acuerdo para enfrentarlo.
Por ello urge alcanzar una efectiva participación de la gente del campo y las ciudades, pues es la que sufre directamente los efectos de la devastación ambiental y la contaminación, además de que son los mejores aliados en las tareas para hacer realidad las ambiciosas metas.
En Oaxaca entre 25 y 30 mil hectáreas de bosques se deforestan principalmente en las regiones de la Sierra Sur y Mixteca. Las zonas de la sierra mixe-zapoteca y los Chimalapas son las más afectadas por los incendios y la tala inmoderada que han acabado con cientos de hectáreas de bosques y selvas.



































