Ubicado en la antigua Hacienda de Aguilera, este recinto es una joya escondida en Oaxaca, que no solo alberga una impresionante colección de más de 2 mil libros, sino también recreaciones históricas que nos transportan a épocas pasadas.
Entre los tesoros más llamativos del museo, se encuentra un cráneo deformado intencionalmente, hallado en la zona mixe y resguardado gracias al artista Francisco Toledo, quien también donó tres láminas del cuerpo humano intervenidas por Hazam Jara. Pero no es lo único impresionante: el museo también cuenta con una botica que revive la esencia de la medicina tradicional, ofreciendo remedios para “apaciguar el corazón” o “arreglar su asunto”, ¿qué tal?
El edificio mismo tiene una historia de amor detrás, ya que fue construido por el gobernador Miguel Bolaños Cacho como un regalo para su prometida. Inspirado en templos griegos y romanos, este lugar ha sido testigo de muchas transformaciones, desde vivero hasta oficinas públicas, hasta finalmente convertirse en sede de la Facultad de Medicina y Cirugía.
En su sala dedicada a la medicina y partería tradicional, destaca la figura de María Sabina, la sabia indígena que introdujo al mundo el uso de hongos alucinógenos en las prácticas curativas de Huautla de Jiménez y la Sierra Mazateca. Un fascinante recorrido por las diferentes facetas de la medicina que te hará ver el cuerpo y la curación desde otra perspectiva.
Hoy, este espacio es un recordatorio de la evolución médica, albergando instrumentos quirúrgicos antiguos, una sala de parto de los años 30 y más de 2 mil libros que documentan el avance de la herbolaria, la microbiología y el descubrimiento de las vacunas. Un viaje por el tiempo y la ciencia, ¡que vale la pena descubrir!











































