Los ciudadanos mexicanos vivimos una etapa de incertidumbre, englobados en el círculo del poder ejercido e impuesto unilateralmente por un solo hombre, el titular del Poder Ejecutivo que, intenta prolongarlo en la persona de la presidenta electa Doctora Claudia Sheinbaum, con una serie de medidas reformatorias, en su gran mayoría sujeta a controversias constitucionales, con las cuales fortalece en lo político y administrativo, que extiende a los otros dos poderes, el Congreso de la Unión y el golpeado Poder Judicial Federal y su cabeza la Suprema Corte.
Lo anterior se materializa objetivamente cuando pone a uno de sus hijos en una cartera relevante dentro del partido morenista y de titular a la actual Secretaria de Gobernación, esta última seguirá realizando actividades políticas y de control en paralelo, con quien ha impuesto, el presidente saliente, en el gabinete de la presidenta electa como Secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez; de esta manera deja sus alfiles a la Presidenta Electa que recibirá la banda presidencial, colocada en posición de jaque mate.
A ello se agrega, la militarización de la seguridad pública que controlará al secretario de Seguridad Federal Omar García Harfuch, identificado con la presidenta electa y, con ello la posibilidad de que siga operando la instrucción de la convivencia concertada con los capós del control de la droga, ya que crecerá el potencial financiero de las fuerzas armadas a las que se refirió el aún presidente López Obrador, como los puntales del ejercicio de su gobierno personal.
El mandato del presidente López Obrador en el Congreso presenta signos de que seguirá maniatado a través de sus delegados, el senado Noroña y el Diputado Monreal en la cámara de los diputados, coordinados por su fiel amigo el ex secretario de gobernación Adán Augusto quien fue el encargado de instrumentar medidas intimidatorias para forzar la voluntad de dos o tres senadores mediante las amenazas y beneficios que de manera positiva le permitieron erosionar el sentido de la representación democrática.
Sin embargo, también existe la esperanza de que la Doctora Claudia Sheinbaum, una vez que reciba la banda presidencial busque, a pesar de los obstáculos político administrativos, compromisos y problemas en seguridad pública, salud, educación que le heredan, empiece a imprimir su propia visión de un efectivo sistema representativo, democrático, federal cooperativo e institucional, restituyéndole al pueblo su ámbito de libertades y real bienestar y sobre todo de confianza en quien gobierna, legisla e imparte justicia en lo interior y, en lo exterior que el Doctor de la Fuente tenga el encargo de recuperar la dignidad del pueblo Mexicano en lo internacional.
Es decir, que restituya en nuestro país la soberanía efectiva de la voluntad popular en lo interior y la exterior. Un problema difícil que seguramente ya visualizó es el restablecer la paz en el país, Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Veracruz, Sonora entre otros, pues la violencia propiciada por los carteles o por otros intereses políticos sigue en aumento y pondrá en peligro la marcha de su gobierno.
Una parte relevante para el país cualquiera que sea el argumento que se esgrima por el poder es el respeto al orden Constitucional Mexicano que hoy, al estar por culminar el mandato del licenciado López Obrador, ha sido burlado sin mayor recato olvidando la protesta de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan que incluye la división del ejercicio del poder y la no intromisión en el ejercicio de las facultades propias de orden Constitucional de los otros poderes requiere su restauración.
la Constitución y la ley han sido estafadas, por una parte, al no cumplir con los mandatos contenidos en los artículos 1º.,39, 40 y 41 de la Constitución y, por otra, lo que le estorbó de tales disposiciones, como legislador incentivó la reformas que ahora son motivos de controversias y que se espera que tengan una solución positiva para las libertades institucionales individuales, políticas y sociales de los mexicanos. Salvo error no recuerdo ningún presidente buscara reformar negativamente los postulados relativos a la República Federal, soberanía, forma de gobierno de México, división de poderes y derechos humanos; por el contrario, las anteriores reformas ampliaron esos aspectos en cuanto al sustento democrático que soporta esa estructura.
No ha percibido la mayoría de la población mexicana que las reformas que está dejando el presidente saliente, afecta todo el ámbito democrático de la República de la que es beneficiario el pueblo de México, esencialmente de sus derechos fundamentales que quedan sujetos a restricciones a voluntad del gobernante; el sistema representativo de diputados y senadores queda en manos de delegados del ejecutivo y, lo mismo se pretende que ocurra en el Poder Judicial Federal, único y último peldaño de protección de todo el sistema nacional del orden jurídico nacional.
Una medida que como signo de buena fe podía dar la presidenta electa, sería ordenar al INE que se cumplan las suspensiones decretadas en cuanto a las reformas o más bien desfiguras del sistema constitucional mexicano y, se sujeten a la decisión de su revisión constitucional por la Suprema Corte, en su actual conformación; esa sería una muestra de respeto a la Constitución y la protesta que rendirá el 1 de octubre.



































