El envejecimiento de la población es un proceso natural que se experimenta en todo el mundo, sin embargo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México ocurre un proceso desigual en cada una de sus entidades. El número de habitantes con una edad mayor a 60 años es cada vez más grande, pero la población infantil no se incrementa, eso da como resultado a un país envejecido y con necesidades específicas.
Los ritmos diferentes del envejecimiento entre las entidades federativas se deben no solo a que tienen distinto grado de avance en su transición demográfica, sino también al efecto de la migración, tanto entre los estados como hacia el exterior del país. Las entidades que presentaron mayor avance del envejecimiento en el 2000 fueron Ciudad de México, Zacatecas, Oaxaca, Nayarit, Yucatán, Michoacán, Veracruz y San Luis Potosí́.
En estos estados, igual que en el medio rural, gran parte de la población en edad laboral emigra, lo que genera un proceso de envejecimiento demográfico atípico, en el que la población se va componiendo de adultos mayores y niños. En el otro extremo están los estados con mayor rezago en la transición demográfica, como es el caso de Chiapas y Tabasco; pero también llama la atención el caso de Quintana Roo, en el que la inmigración favorece el crecimiento de la población en edades laborales y reproductivas.
Datos del Consejo Nacional de Población (Conapo) indican que en nuestro país la baja fecundidad y las ganancias en la esperanza de vida han ocasionado que la población comience a envejecer y, en menos de 50 años, se convierta en un país con una importante proporción de adultos mayores. La esperanza de vida es en la actualidad de 79.9 años (72.3 años para los hombres y 77.7 para las mujeres) y continúa en aumento, aunque a un ritmo mucho menor al observado al comienzo de la transición demográfica.
Abatir pobreza
Es indudable que el principal problema que explica un mayor número de pobres es la falta de creación de empleo con ingreso adecuado porque se crece poco y eso es insuficiente para generar los empleos que se requieren. Si bien muchos se remiten al Plan Nacional de Desarrollo (PND), se debe reconocer que no hay metas cuantitativas y un país que quiere comprometerse en el mediano plazo saca metas cuantitativas para ir supervisando por cuál camino vamos, hay que preocuparse seriamente.
A pesar de los esfuerzos que se han realizado en nuestro estado y en todo el país, la pobreza sigue campeando porque no se ha logrado alentar un desarrollo económico sostenido que ayude a generar inversiones y más fuentes de empleo permanentes y bien remuneradas. Los programas sociales en los últimos 20 años sólo han contenido la pobreza y no la han abatido, por lo que se requiere rediseñarlos para hacerlos efectivos, y que un crecimiento sostenido y vigoroso es el camino más eficaz para combatir este problema.
Un país crece porque tiene proyectos e inversión y más que las reformas, falta tener claro cuál es el proyecto de país que se quiere a mediano y largo plazos para que se pueda estar invirtiendo. Sobre todo porque la pobreza aumentó debido al crecimiento económico mediocre que no alcanza para dar más ingresos a los pobres, y mientras el Gobierno no sea capaz de generar un crecimiento mayor y más estable, esta cantidad seguirá en aumento.
Oaxaca es uno de los estados con mayores desafíos en materia de pobreza y marginación y con cuya población demanda un verdadero compromiso ante el reto de que en México, siete de cada 10 personas que nacen en situación de pobreza se quedan así toda su vida, es necesario repensar la política social para enfrentar los problemas sociales y políticos que hay en el país.



































