Es indudable que en los últimos años el turismo se ha convertido en un factor fundamental de desarrollo socioeconómico de los países, y hoy se le brinda a escala mundial mucha importancia al crecimiento de distintas actividades relacionadas con el ocio y la recreación, con miras a satisfacer las crecientes e innovadoras demandas de los turistas.
Este proceso constituye una oportunidad de crecimiento y desarrollo para territorios que desarrollan nuevos destinos o actividades turísticas, atrayendo de esta manera nuevas dinámicas a su territorio que le permiten mayor diversificación de la economía y mejor calidad de vida para la población.
A esto debe agregarse las políticas públicas, que en forma de planes de fomento y promoción como la implementación de fines de semana largos propiciados por el agrupamiento de feriados, influyen para que cada persona opte, utilizando su tiempo de ocio, para consumir turismo.
Oaxaca es el estado con la mayor riqueza natural de México, por lo que es necesario contribuir a elevar los niveles de bienestar, para posicionar a nivel internacional los productos turísticos que ofrecen las comunidades. Entre los productos que ofrece la entidad destacan actividades como paseos en bicicleta, pesca recreativa, cabalgata, actividades artesanales, vivencias místicas, recolección de especies vegetales silvestres, actividades relacionadas con el conocimiento tradicional, paseos en lancha o cayucos, kayak, rafting, rappel, escalada, tirolesa, entre otras.
La principal fortaleza de las comunidades que ofertan estas actividades son el aprovechamiento de sus atractivos naturales y culturales, así como su experiencia organizativa.
Proteger a la niñez
En el contexto de austeridad se debe asegurar que en el gasto social esté presente el interés superior de la niñez, lo que se logra ampliando servicios y que los niños ejerzan sus derechos sociales, así como que las familias eleven sus ingresos. De otra forma no habrá reducción en la pobreza, ya que este problema puede provocar mortalidad infantil por enfermedades prevenibles, los primeros cinco años de vida son claves en el crecimiento físico e intelectual, lo que se haga o se deje de hacer tendrá impacto para siempre.
Según estimaciones de UNICEF, ampliar la escala de dichas intervenciones requiere recursos moderados. Por ejemplo, destinar a la vacunación una suma adicional relativamente pequeña podría salvar hasta 1 millón de vidas infantiles, e invertir unos pocos miles de dólares adicionales en cada niño permitiría que complete su educación básica a la edad de 13 años.
Esta combinación de costos financieros relativamente bajos y altos rendimientos –en términos de vidas humanas y productividad económica– constituye un argumento sólido para prestar particular atención a la niñez en las políticas económicas y los presupuestos fiscales, tanto en las épocas difíciles como en las épocas de crecimiento económico.
Invertir recursos financieros para ayudar a que los niños sobrevivan y desarrollen plenamente su potencial es, ante todo, un imperativo moral. Pero invertir en la niñez también es importante desde el punto de vista práctico, pues redunda en beneficio de las economías y las sociedades.
Los niños y adolescentes en el país enfrentan carencias de seguridad social y acceso a la alimentación, pero se acentúan en estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, donde los menores de una familia con padres jóvenes, bajo nivel educativo, con jefatura de familia femenina o si es de un hogar rural o indígena tienen más probabilidad de enfrentar esta y otras condiciones.



































