A pesar de los esfuerzos que se realizan, la creación de empleos formales y bien remunerados, sigue siendo un gran reto, pues a pocos días de que termine la actual administración federal, la población de 15 años y más disponible para producir bienes y servicios en Oaxaca, se ha refugiado en la informalidad.
El mayor incremento de población informal se presenta en el trabajo doméstico remunerado y se ubica en las categorías: el trabajo no protegido en la actividad agropecuaria, el servicio doméstico remunerado de los hogares, así como los trabajadores subordinados que aunque trabajan para unidades económicas formales, lo hacen bajo modalidades en las que se elude el registro ante la seguridad social.
De esta manera, la medición de la ocupación en el sector informal se considera el punto de partida y un componente del cálculo de una medida más amplia: el empleo informal. Sin duda es una realidad que afecta a una gran parte de los trabajadores. Esta forma de empleo, caracterizada por la falta de seguridad social, derechos laborales y beneficios formales, constituye una parte significativa de la economía del país.
Es por eso que entender el porcentaje que representa es esencial para abordar los desafíos que enfrenta el mercado laboral. Con este dato, se pueden buscar soluciones con el fin de promover una mayor inclusión y protección para todos los empleados del país ya que sigue siendo un tema central en las discusiones sobre desarrollo económico y social.
Esto significa que el problema abarca desde vendedores ambulantes y trabajadores domésticos hasta empleados de pequeñas empresas, que no están debidamente registrados ante las autoridades fiscales y laborales.
Déficit de básicos
Si bien se trabaja para que abatir el déficit en los principales productos como son maíz, frijol, arroz y pecuarios como leche, huevo y carne de aves, aún se enfrentan serias resistencias para alcanzar los objetivos trazados.
Ante los retos de multiplicar la producción alimentaria en el estado, es necesario alcanzar un nuevo modelo de extensionismo rural enfocado en la innovación y transferencia de tecnología para lograr mejores condiciones de producción y de bienestar.
Todos los mexicanos tienen el derecho constitucional de contar con una alimentación suficiente en calidad y cantidad. Para dar cumplimiento a lo anterior, el Gobierno de México debe apoyar los programas que impactan tanto en la producción de alimentos, como en ponerlos de manera accesible y asequible. El objetivo debe ser lograr la seguridad alimentaria mediante el impulso de la agricultura familiar, así como apoyar y alentar a pequeños y medianos agricultores.
Debido a que hacen enorme esfuerzo para transmitir conocimientos y habilidades, preservando y mejorando prácticas y tecnologías que puedan apoyar la sostenibilidad agrícola, se requiere de apuntalar sus acciones.
Los apoyos a la comercialización para pequeños y medianos productores son determinantes, y cuando el productor no tiene la seguridad de que venderá su cosecha prefiere no sembrar porque después no tendría con qué pagar sus créditos.
Apoyar a los productores beneficia a los consumidores, ya que si la producción de alimentos se mantiene en los mismos niveles los precios se estabilizan, pero cuando se encarecen los insumos de producción y cuando no hay apoyos a la comercialización se encarece el producto porque hay poca oferta.
Además de tener una buena producción de alimentos también se deben considerar factores como el económico, es decir, que los precios de los alimentos sean accesibles para las y los mexicanos, en este rubro intervienen muchas variantes a considerar como las cadenas de comercialización, tratados nacionales e internacionales, exportaciones e importaciones, temas climáticos, entre muchos otros.

































