La semana, por falta de acuerdos entre las distintas fracciones políticas representadas en el Congreso del Estado, fue suspendida la reunión extraordinaria para la designación del titular y de tres sub-auditores, del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (OSFEO), que sustituye a la desaparecida Auditoría Superior del Estado. Desde que se abrió la convocatoria para dichos cargos, muchos profesionistas oaxaqueños se inscribieron, así como personas de fuera que, por supuesto, no reúnen –aunque lo acrediten con documentos apócrifos- la residencia legal. Se trata de un órgano que en el espíritu de la ley que lo crea, puede superar las deficiencias de la ASE, severamente criticada porque jamás cumplió con los objetivos para los que fue creada, además de que en los últimos años, parece haberse sumergido en un nudo de intereses políticos y personales. El caso del ex titular, Carlos Altamirano Toledo es emblemático. Se resistió a salir de la institución no obstante la ley aprobada que le obligaba al retiro. Aun así buscó el amparo de la Justicia de la Unión para poder librarla. Sin embargo, hay cuestiones que preocupan al pueblo oaxaqueño que en realidad ha perdido su capacidad de asombro ante designaciones y nombramientos que parece ser fueran en contra de los principios elementales de todo buen gobierno.
La semana anterior mencionamos al ex Secretario de Finanzas de José Murat, padre del hoy gobernador, Guillermo Megchún Velásquez, un contador originario y avecindado en el estado de Chiapas, que también se inscribió para el cargo de Auditor y que, por lo que se sabe, cuenta ya con el apoyo de la bancada del PRI. Hay que recordar que cuando dicho personaje fue funcionario –antes fue Contador Mayor de Hacienda en el Congreso oaxaqueño- hace al menos 17 años, trabajó con un grupo de profesionistas originarios también de Chiapas, con los que laboraba tres días a la semana, en tanto que el resto se les iba en ir y venir. Jamás fueron funcionarios de tiempo completo, pero eso sí, se servían con la cuchara grande. Tenían los cargos más importantes en la Secretaría de Finanzas: las subsecretarías de Ingresos y Egresos, además del Instituto Catastral. El riesgo para la administración del joven gobernador Alejandro Murat, es que se sigue construyendo una estructura paralela de poder que le ata de manos para tomar y asumir en plenitud, el mandato que le otorgó el pueblo de Oaxaca. Y la elección de Auditor y sub-auditores es esta semana.
Efectos de la emergencia
El impacto de las intensas lluvias y los sismos de los últimos tiempos mostraron su faceta más perniciosa en los festejos del “Día de Muertos”. Si bien las autoridades tanto estatales como municipales se esmeraron para atraer a los visitantes y se habla hasta de un 78 por ciento de ocupación hotelera, lo cierto es que el turismo se vio a la baja. Uno de los atractivos más destacados de la temporada es el antiguo Panteón de San Miguel, en donde se montan los altares de muertos, se llevan a cabo comparsas, concursos, hay música y se convierte en romería popular, no fue tal. Desafortunadamente las afectaciones causadas por los sismos del 7 y 19 de septiembre dañaron la estructura convirtiendo dicho sitio en un serio peligro. Pese a que se apuntalaron paredes, pasillos y pórticos, las autoridades decidieron restringir el acceso para evitar desplomes de consecuencias mortales. En otros años el también llamado Panteón General era todo un acontecimiento los días 31 de octubre, primero y dos de noviembre. Y aunque los festejos se trasladaron al Panteón de Xochimilco, también tradicional, no fue lo mismo para los visitantes. No obstante, hay que reconocer que los esfuerzos institucionales estuvieron a todo vapor para resarcir esta situación.
Los reveses a la economía en general fueron más que evidentes. Verbeneros que se ubican en las afueras de los panteones vieron con tristeza que sus ventas cayeron; los mercaderes también percibieron la merma en sus ingresos. La economía se ha colapsado al igual que muchos edificios en la zona del Istmo, aunque aquí no hayamos tenido demoliciones, como en otras partes del estado. Hay que recordar que según estudios de la economía local, hay miles de oaxaqueños que viven de las ventas de esta temporada. Campesinos, artesanos, panaderos, tocineros, etc. Los mercados tienen verdaderas romerías para la vendimia en vísperas del “Día de Muertos”. Los vendedores de jícamas, cacahuates, nueces, granadas, flor de muerto, borla, etc., vieron con tristeza que el impacto de los sismos y los siniestros que nos han azotado impactaron negativamente en sus ingresos. Esperamos que en breve las cosas cambien y que ya no tengamos que vivir situaciones tan graves como las que en este año nos ha reservado la naturaleza y que la temporada navideña, ya en puerta, nos depare mejores expectativas.


































