La prensa en general y los conductores, comentaristas y periodistas tienen una obligación con la sociedad: ser éticos y decir siempre la verdad periodística. Esas reglas en nuestro país se han olvidado, la prensa nacional en general y muchos de los comentaristas más conocidos al dejar de recibir los generosos estipendios, embutes, mordidas que les daban los administradores públicos iniciaron una campaña de desprestigio y mentiras en contra de la administración de AMLO. La situación de anecdótica ha pasado a ser muy grave, porque ahora no se confía en lo que escriben. Un ejemplo de esta falta de ética y de respeto a sus lectores o televidentes es Ciro Gómez Leiva. Sistemáticamente reprueba y condiciona las acciones de gobierno, lo cual está en su derecho, pero no en mentirnos. Ahora aumentó el número de noticias falsas o truncadas que comenta. Su afán de desprestigiar a las fuerzas armadas esta en todo lo alto, miente, engaña como lo hizo la noche del viernes en su programa del canal 3 donde sacó repetidas veces una noticia falsa de dos soldados bailando, noticia que había sido desmentida por las autoridades y que hicieron dos actores con el claro objetivo de burlarse de las fuerzas armadas. Ciro lo sacó a la pantalla, opinó, utilizó varias veces el video y sólo hasta el final hizo el comentario de que ya habían sido desmentidas. La mala leche, el odio y el dinero que lo mueven estaban muy claros. Por lo pronto tomé la decisión como lo he hecho con otros mentirosos y corruptos de no perder mi tiempo poniendo atención a sus comentarios. No lo vuelvo a ver, él quizás no pierda nada, yo, gano mucho
La inflación galopante
Ésta es la carta, los precios han aumentado un 20 o 30% dígame qué le gusta y le digo cuál es su nuevo precio. Di un brinco. Aumentar en un restaurant de medio pelo 20 o 30% el costo de los alimentos cuando la inflación nacional es de 8.5 es atraco. Esto pasa no sólo en ese restaurant. Hoy en todo Oaxaca los precios se han disparado con motivo de la inflación que azota el mundo y que en México hemos logrado contener en uno 8.5. Tenemos una inflación más baja que los Estados Unidos y que varios países de Europa, todo parece indicar que el país y las medidas del gobierno, como es el control del precio de la gasolina están controlando la inflación. Lamentablemente no ocurre lo mismo en Oaxaca donde desde hace mucho con el pretexto de que es una ciudad turística el comercio organizado y desorganizado hace lo que le da su regalada gana en materia de precios.
Los estados de la república, Oaxaca y sus principales centros turísticos se caracterizan porque el comercio organizado y desorganizado se sirve con la cuchara grande, sin embargo, el Sector terciario en Oaxaca es el más beneficiado con las medidas que se implementan para desarrollar a la ciudad en particular y al estado en general. La federación y el gobierno del estado han metido millones de pesos en mejorar el aspecto de la ciudad de Oaxaca, las carreteras, las vías públicas, los mercados. Esas mejoras las utiliza el comercio en su beneficio, sin pensar en el bien colectivo.
Ahora los precios se han disparado. Existe una psicosis sobre una realidad, pero no existe ningún interés en mejorar la situación, sino más bien aprovecharse de ella. Veo que los precios siguen altos en relación a establecimientos semejantes, en el mundo, Seguramente alcanzamos un 20 por ciento en algunos servicios y en los alimentos nuestra inflación está como un 25 por ciento comprándola con otros mercados. Parece ser que el llamado que ha hecho Andrés Manuel López Obrador a moderar los precios no es para nosotros, los oaxaqueños somos otro país, rebelde a las disposiciones nacionales. Con profunda pena veo que no ese restaurante, sino en general Oaxaca tienen algunos de precios los más caros de la región en relación con otras ciudades del continente. Los taxis, los restaurantes, los servicios, las medicinas son más caras que en otras ciudades del país. Aun los establecimientos que son de cadenas nacionales tienen un sobre precio en esta ciudad de un 20 o 30 por ciento más. Es cierto que en el liberalismo el mercado es libre, pero habrá que establecer un equilibrio entre salarios y gastos.
En los mercados populares y regionales que es uno de nuestros atractivos, principales, siguen sin poner el precio de las frutas, verduras y alimentos, como lo indica le Ley del Consumidor. El precio depende del origen, nacionalidad, color de la piel y modo de hablar del comprador. Son precios diferenciados para “marchantes” y turistas. Lo cual viola la ley, pero a la Procuraduría del Consumidor parece que esto no le importa. El comercio sigue las mismas reglas no escritas. En los restaurantes en general los precios son altos, aunque hay para todos los gustos y todas las posibilidades. Hay restaurante de primera, con gran tradición, y prestigio, cuya calidad, servicio, porción y presentación de los platillos tienen un precio justo.
Otros utilizan la leyenda de la cocina Oaxaqueña para meter gato por liebre y cobrar un servicio que no prestan y una calidad que no logran. Si bien es cierto que somos una ciudad turística, también es cierto que debemos de cuidar al turista, explotar el turismo, no al turista. Darle precios justos nacionalmente hablando. Las ciudades del interior del país, que no ofrecen mar, tienen que mantener determinadas características de calidad, precio y buena distribución de sus productos.
Otro de las preocupaciones que tengo, es la impresión que dan esas caravanas de oaxaqueños que andan de ciudad en ciudad poniendo puestos con ropa y comida oaxaqueña. Se ubican en instalaciones improvisadas parques y jardines públicos, sin agua corriente, ni servicios sanitarios. Ahí en condiciones bastantes deplorables. cocinan, lavan sus trastes en condiciones antihigiénicas y venden comida oaxaqueña. Es una imagen de Oaxaca que recorre los estados e invita al turismo nacional. Es deplorable.
Habrá que crear una identidad común, normas básicas de elaboración para todos aquellos que trabajan en las áreas del turismo, que producen alimentos, artesanías, vestidos, que tengan una expresión de limpieza en su presencia. Finalmente, los que participan en esta tarea no se presentan como individuos, sino como Oaxaqueños y con ellos se va construyendo parte de nuestro prestigio. El nuevo gobierno deberá poner atención a esa imagen que proyectamos y establecer normas. Se puede hacer mucho por mejorar esta situación y levantar la imagen global que debemos proyectar. Mucho es lo que puede hacer en este sentido, de cuidar el turismo y nuestros valores. Tenemos que ver a Oaxaca en su conjunto, armonizar la imagen y mejorar la diversidad que ofrecemos, cuidar que hasta el último mensaje sea una invitación a visitarnos. Somos un todo, cuidemos nuestra imagen global.



































