A casi dos semanas del regreso a clases, todo apunta a que en el sistema educativo oficial la cuestión no se normaliza. Y hay dos factores que hacen presumir que la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –SNTE-, -¿o podríamos decir de la CNTE?-, luego de la luna de miel que vivió con el gobierno estatal durante los últimos cuatro años, vuelve a las andadas. Por un lado, hay entre el sector magisterial, luego de dos años y medio de suspensión de clases presenciales por la contingencia del Covid-19, una injustificada resistencia a volver a la normalidad del proceso enseñanza-aprendizaje. Por otro lado, justificando esta negativa, otro sector, cual si estuviéramos de nueva cuenta como en 2020 y 2021, se sacó de la manga, el llamado regreso escalonado.
Padres y madres de familia de conocidas instituciones educativas, han manifestado su inconformidad y con cartulinas y pancartas han reiterado su rechazo a este infame desapego del sector magisterial oficial con su responsabilidad docente. Y es cierto. Luego de 42 años del nacimiento del famoso MDTEO, entre paros locos, suspensiones injustificadas, plantones y demás, se han perdido ciclos completos. En el interior del estado y no sólo en las áreas rurales hay maestros que, desde marzo de 2021, no se han parado en sus centros de trabajo. Tampoco laboraron en las llamadas clases en línea ni en el sistema híbrido. Es decir, cobrar sin trabajar, ya les supo. Un número considerable de mentores justificó en este año su ausencia, porque andaban en la campaña del hoy gobernador electo, Salomón Jara. Muchos de ellos, hasta tomaron los cursos de formación que impartió su partido, Morena, en coordinación con la UABJO.
Fue famoso el video de la reunión que el futuro mandatario estatal sostuvo en su campaña política, con un grupo de maestros en Los Ángeles, California, en donde les manifestó de frente, su postura respecto al atraso escolar y les dio la calificación que merecían: en escala de 1 al 10, les puso 4. Y los aludidos, como se dice vulgarmente, se pararon de pestañas, indignados, hechos una furia. Siempre se ha culpado del atraso escolar y el rezago educativo a la pobreza, no a su perpetua movilización. Los hechos han demostrado que no le hizo falta razón al gobernador electo ni a quienes hemos criticado el desapego con el compromiso docente. La prueba está a la vista. Ya se trata de imponer un nuevo programa y calendario escolares, con efemérides y suspensiones y, sobre todo, la complicidad para seguir postergando el regreso a clases presenciales.
Patrimonio en riesgo
La semana anterior, en este espacio editorial, hicimos referencia al deterioro que muestra nuestro rico patrimonio histórico monumental y a la negligencia con que los organismos reguladores han visto el daño. Muros de los Siglos XVI o edificios del Siglo XIX, dañados por una cuestionada modernidad o por proyectos sexenales o trienales. Demasiada suavidad con unos para aplicar la norma, pero fatales con el ciudadano de a pie cuando intenta remodelar o restaurar. Muchas críticas levantó entre los oaxaqueños la destrucción de un muro ubicado sobre las calles de García Vigil, durante los trabajos del llamado Centro Gastronómico. Pero no es lo único. Desde hace días la crítica se enderezó sobre el gobierno del municipio de Oaxaca de Juárez, por la realización de un mural frente a la escalinata principal de este edificio histórico, encargado –se dice- a un artista originario de la India.
No se trata de cuestionar la creatividad ni la temática del pintor. El arte es universal y como hay talento aquí, puede haberlo en cualquier parte. Lo paradójico es que hay quienes retiran obras de artistas oaxaqueños del Centro Histórico, o porque no pidieron permiso al ayuntamiento o porque ahí se instalaría el equipo de conocido monopolio televisivo, pero se contrata a un extranjero para pintar un mural en un inmueble catalogado. Lo cierto es que, una vez más se ha puesto en tela de juicio a los organismos que dicen salvaguardar nuestro rico patrimonio cultural. No se trata de censurar, descalificar o demeritar el trabajo del artista –insistimos-, ni de quemar con leña verde cual ente inquisitorio su trabajo, sino de poner de nuevo sobre la mesa, el atentado en contra de nuestro patrimonio cultural.
Sin ánimo de hacer prejuicios, algo muy común en nuestro tiempo, habrá que esperar la respuesta de los aludidos: el gobierno municipal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia –el INAH-. Pero, de algo podemos estar ciertos: Oaxaca es una Meca cultural y del arte pictórico. Es cierto, siempre hay algo nuevo que aprender. Pero nuestro talento y la creatividad en la pintura mexicana contemporánea, son algo único. En lo personal estoy convencido de que, en lo que se refiere a la salvaguarda de nuestro patrimonio cultural, en todos los sentidos: sitios arqueológicos, monumentos de arquitectura colonial, tradición, gastronomía, folklore, etcétera, hace falta mucho por hacer, pero, principalmente, la corresponsabilidad de gobierno y sociedad civil. Ésta aportará mucho a la discusión sobre estos temas.

































