Hace poco más de una semana se llevó a cabo una reunión entre las autoridades municipales de Oaxaca de Juárez y la Villa de Zaachila, en la que se puso de manifiesto de nueva cuenta la situación insostenible del tiradero de basura, ubicado en jurisdicción del segundo municipio. En efecto, desde hace al menos cinco años o más, se ha dicho una y otra vez que dicho relleno sanitario está ya rebasado en su capacidad. Por lo que trascendió a los medios de comunicación, en virtud de que una veintena de municipios no han cumplido con las cuotas que les corresponden, no podrán depositar más sus desechos. Solamente cinco de los casi 25 que tienen dicho servicio, entre ellos, Oaxaca de Juárez, San Bartolo Coyotepec y tres más, podrán hacerlo de manera normal. Es decir, asoma una vez más, otra crisis en el manejo de los desechos, pues si bien no impactan a la capital oaxaqueña si lo hace en los municipios conurbados.
Desde hace tiempo, insistimos, se ha reiterado el fin de la vida útil del relleno sanitario que se ubica en jurisdicción de Zaachila. Además, como también lo hemos comentado, dicho lugar, poblado hoy en día por decenas de colonias populares, han convertido el citado tiradero de desechos como mecanismo de permanente extorsión. Cada que exigen algo del gobierno estatal cierran los accesos, haciendo de la basura, su recolección y depósito final, un instrumento de extorsión y chantaje. Cuando ello ocurre, pasan días a veces en que las autoridades estatales tardan en destrabar el problema, en tanto los desechos se acumulan en mercados, calles, avenidas y domicilios, pues los camiones recolectores dejan de hacer su labor ante la imposibilidad de llevar su carga hasta el depósito.
Ojalá que el gobierno de Oaxaca de Juárez, en coordinación con el estatal, planteen la posibilidad de la construcción de un nuevo relleno sanitario, proyecto que ha fracasado hasta el momento. Es más, debe analizarse la posibilidad de privatizar la recolección de desechos. Hay en el país muchas ciudades cuyos gobiernos locales no se preocupan de la basura, pues cuentan con convenios con empresas que aprovechan los residuos para generar energía u otra decena de usos. El multicitado tiradero está hasta el tope. Sin embargo, el tema se ha soslayado de manera irresponsable, esperando tal vez que venga algún ente imaginario y altruista a resolver algo que compete a las autoridades. No es algo superficial. Es un tema urgente.
Organización y responsabilidad
Sin ánimo de descalificar o criticar las competencias deportivas que se han dado o se darán en el entorno de las Fiestas de Julio, los organizadores deben actuar con cordura y responsabilidad. Por ejemplo, el domingo 10 de julio, día de descanso y convivencia familiar, una competencia de ciclismo colapsó total o parcialmente la vialidad de la capital oaxaqueña, empezando por el cierre de un sentido en el Cerro de “El Fortín”, además de la suspensión en la circulación en decenas de calles en el Centro Histórico, durante al menos tres o cuatro horas. La falta de coordinación en la organización de dicho evento deportivo, se empató con el cierre de algunas vialidades como producto de las obras del Circuito Interior, haciendo un verdadero caos vial y dejando al turismo que entra por la carretera 190, que viene de la Ciudad de México y a los automovilistas locales, materialmente empantanados y sin una orientación para salir del atolladero.
El pasado lunes de la semana pasada se dio a conocer a la ciudadanía el cierre temporal del puente ubicado a la altura del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO). Ello significó de principio, molestias para los vecinos de municipios, agencias y colonias de esa parte de los Valles Centrales. El cierre, oficialmente se mantuvo hasta el día de ayer. Sin embargo, a lo que vamos es a lo siguiente. Que exista coordinación entre los organizadores de competencias deportivas, maratones, calendas y otros, a fin de generar las menos molestias a los visitantes, muchos de los cuales no conocen la circulación. Es ahí en donde la Coordinación de Seguridad Pública, Vialidad y Protección Civil del ayuntamiento capitalino debe poner a trabajar a su personal, para orientar no para sancionar o esperar la dádiva de los supuestos infractores.
Uno de los problemas en que no han reparado las autoridades de vialidad es la falta de señalización para que los automovilistas se muevan en la capital oaxaqueña y Valles Centrales. Adicionalmente, las dependencias que se encargan de la organización de las Fiestas de Julio deben desplegar estrategias de información, reparto de guías o ubicación de los sitios en los que se llevarán a cabo actividades, a fin de que al turismo nacional y extranjero se le facilite llegar. No basta con los módulos de orientación ubicados en el Centro Histórico o en lugares estratégicos de la capital. Hay recursos para erogar, pues hay que ponerle algo más que imaginación: acciones concretas y eficaces.



































