Las cosas en el mundo marchan como siempre: guerras; países que se enriquecen, países que se empobrecen; dictaduras, democracias con y sin adjetivos; monarquías, tiranías; migraciones, polarización, racismo, globalización, colectivos manipulados, crimen organizado, drogadicción, narcotráfico, contrabando, entre otras calamidades y algunos casos exitosos. México está tocado por varios de esos rasgos, lamentablemente los más negativos, de los que Hoja por Hoja hace semanalmente recuento, pero esta vez viajaremos hasta el oriente de Europa dado que hay noticias trascendentes.
Ucrania es, después de Rusia, el país más grande de Europa pero de los más pobres del continente e inferior a todas las naciones de la Unión Europea (UE), a la cual no pertenece ni califica para adherirse al poderoso bloque. Tampoco es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), al cual aspiraba a pertenecer. En Ucrania se ha hablado en ruso desde hace siglos y la composición étnico-racial es muy semejante a la de Rusia europea y de Bielorrusia.
Al disolverse el bloque soviético y el Pacto de Varsovia en 1991, la OTAN, cuya cabeza real es Estados Unidos de América, ofreció (sin documento visible a la fecha), que no se expandiría hacia el este, debido a que la URSS y sus aliados dejaban de ser una amenaza. Pero la OTAN no cumplió y se expandió, con un cerco militar alrededor de Rusia y de Bielorrusia, con indudables signos de amenaza, dado el potencial militar y nuclear rusos.
Desde su llegada al poder en EE.UU., Joe Biden advirtió que Rusia invadiría Ucrania, pero en realidad esto era una provocación que se repetía día con día y fue creando un ambiente de preguerra, logrando que los grandes fabricantes occidentales, incrementasen la producción de armamento, siendo esto un gran negocio.
Los hechos. Rusia no ha invadido ni ocupado Ucrania: ha realizado ataques tácticos a instalaciones. Para una ocupación del territorio se necesitarían más de 150 divisiones (millón y medio de soldados de infantería, no usados hasta hoy). Aviación, drones, proyectiles, lanzacohetes y otras armas de largo alcance es lo que se ha usado para debilitar posiciones estratégicas de Ucrania
En lo geopolítico, Rusia pretende que el área de Donbas, Luhansk y Donetsk, sean repúblicas independientes. Asimismo, ocupar la orilla sur con los puertos de Odesa y Mariúpol que dan salida al Mar de Azov y para establecer un corredor costero terrestre hasta la península de Crimea, en poder de Rusia desde 2014 y dominando el Mar Negro.
¿Cómo explicar que Kiev, la capital ucraniana y supuestamente asediada por tropas rusas, recibe tranquilamente a jefes de Estado como Boris Johnson de la Gran Bretaña; a Antonio Guterres, secretario General de la ONU; a Pedro Sánchez, de España; Antony Blinken y Lloyd Austin, secretarios de Estado y de Defensa de EE.UU. y se paseen por las calles de Kiev con Volodimir Zelenski sin mayor perturbación, así como los de Polonia, Dinamarca, Eslovenia y República Checa?
Mucha propaganda, fotografías y videos de huida de refugiados hacia Polonia principalmente; de tanques destruidos y oxidados, de edificios demolidos por las bombas, horrores de la guerra. Algunos analistas americanos predicen un triunfo militar ucraniano, lo cual no parece posible debido a que Rusia no ha usado ni el diez por ciento de todo su arsenal y su capacidad armamentista, sin contar con la fuerza nuclear.
En lo comercial y económico, Rusia, como proveedor principal de gas y petróleo, puede hacer colapsar la industria europea, alemana principalmente, haciendo que la inflación y la carencia se incrementen. Reclamar pago en rublos es una farsa: para obtenerlos, Europa debe comprarlos con euros y dólares, que llegan a las arcas del Kremlin y fortalecen sus reservas. Las sanciones son ridículas. Alemania sigue reticente y Zelenski ha negado el ingreso de Olaf Scholz a Kiev. Sin embargo, se enviarán 50 ultramodernos tanques Leopard que los ucranianos no saben operar. Las cosas aparentan una farsa. (Seguiremos).



































