El cuestionamiento constante que hace la sociedad civil y algunos medios de comunicación a la conducta asumida por el magisterio enquistado en la Sección 22 del SNTE, no es algo fortuito. Dicho gremio se ha caracterizado por ser un enemigo declarado del pueblo a quien dice defender. Las pruebas están a la vista. El viernes 29 de septiembre, en plena emergencia desatada por los sismos del 7, 19 y 23 de dicho mes, además por las intensas lluvias de los últimos días, un grupo de maestros recurrió a sus viejos y abominables métodos de ahorcar la ciudad con bloqueos. Su platillo favorito, la Terminal de Autobuses de Primera Clase y los principales cruceros. De nueva cuenta la ciudadanía que transita en automóvil, camión urbano u otros medios, demandó la intervención de las autoridades. No sólo fue una prueba de torpeza sino de brutalidad y estupidez. Exigen pagos cuando la entidad se está debatiendo en una crisis humanitaria, para restituir la normalidad en las comunidades y ciudades en donde miles de oaxaqueños perdieron sus viviendas, a sus familiares y prácticamente su misma supervivencia. Ésta es la prioridad del gobierno no atender las siempre demandas insatisfechas de este sector parasitario, que es el Cártel-22.
No se sabe que los maestros hayan participado en labores de ayuda humanitaria, de rescate, de apoyo psicológico ni nada parecido a los damnificados. Se la han pasado sólo exigiendo y criticando a las instituciones que sí han prestado ayuda. Tampoco se sabe de apoyos financieros o que se hayan desprendido de sus jugosos salarios para ayudar a los que resultaron afectados. Pero eso sí, han convocado para hoy a una marcha y celebrar el 2 de octubre. Lo dicho pues, los maestros afiliados a la S-22 y a su matriz, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), conformann una entidad aparte, una mafia, una cofradía despegada de las verdaderas causas populares, pero se recrean en éstas para justificar su desapego a la labor docente, a la irresponsabilidad con la que han contribuido a que Oaxaca figure en uno de los últimos lugares de aprovechamiento escolar en el país. El Cártel-2 está fuera de la realidad; cree ingenuamente que se siguen viviendo los tiempos de bonanza económica del pasado, cuando los dirigentes que entraban con una mano adelante y otra atrás, salían hechos unos potentados. Y lo peor, siguen jugando con fuego, desafiando al pueblo que hoy está dispuesto a revirar.
Préstamo justificable
El pasado fin de semana trascendió que el gobernador Alejandro Murat había solicitado a la LXIII Legislatura del Estado, la autorización de dicha soberanía para contratar un préstamo por 1 mil 200 millones de pesos, para hacer frente a la crisis que desataron los sismos y las intensas lluvias de las últimas semanas. Aunque hubo algunos legisladores que se opusieron de inicio a dicha solicitud, con el argumento de que debería ser pagado en los poco más de cinco años que le restan a esta administración, finalmente se impuso la cordura y el préstamo fue autorizado en la madrugada del sábado. Si bien es cierto que dicha acción incrementa la deuda pública de Oaxaca, no hay duda que existe confianza en que el gobierno de Alejandro Murat le dará un buen destino. A diferencia del anterior régimen, cuando se solicitaron a menudo préstamos para obras que nunca se realizaron o para satisfacer las siempre insatisfechas demandas de los maestros, aquí la situación y justificación es otra: nadie imaginó los golpes que nos tenía preparados la naturaleza. Nadie puede aún predecir los temblores, ni su magnitud ni, mucho menos, los efectos letales que pueden tener en la humanidad.
Una cifra estimada al principio en más de 800 mil damnificados, cerca de 50 mil viviendas dañadas y cientos de edificios escolares y religiosos en los que tienen que invertirse muchos millones de pesos, pero sobre todo, la urgencia de tender los puentes para la normalidad, requiere de solvencia económica. La ciudadanía está consciente de que Murat Hinojosa recibió un erario público saqueado y que ello ha contribuido a que las organizaciones y grupos que han pervivido alargando la mano para recibir la dádiva, hayan enloquecido. Las marchas, bloqueos y demás chantaje se han exacerbado, justamente porque las arcas estatales fueron vaciadas y los que han sido detenidos no han respondido a procesos resarcitorios que les obliguen a devolver lo que malversaron o desviaron. La situación financiera de la entidad, como lo reconocen los mismos especialistas, ha sido un fiasco. El mejor ejemplo de esta situación tan lamentable la han padecido algunas dependencias, como la Fiscalía General del Estado, en donde se carece de lo más elemental: papel, equipo de cómputo, toner, etc., para la integración de los expedientes. El préstamo que solicitó el jefe del ejecutivo estatal pues, es absolutamente necesario, principalmente para atender en este momento a los oaxaqueños que perdieron su patrimonio.


































