A diferencia del año pasado, pocos fieles católicos se dieron cita ayer en algunos templos de la ciudad y municipios conurbados para cumplir con la visita a las Siete Casas, aún y con la crisis de Covid-19.
Con devoción y con un mínimo de aforo debido a la contingencia, el arzobispo de Antequera, Pedro Vásquez Villalobos, ofició la misa en la Catedral para recordar el “lavatorio de pies”, pero sin efectuarlo por el riesgo de contagio.
Bajo estrictas medidas sanitarias ubicadas en el acceso principal, los fieles acompañaron de manera espiritual a Cristo, no obstante en esta ocasión no se adornaron los altares como en años pasados y tampoco hubo lavatorio de pies.
En un recorrido por algunos templos localizados en el Centro Histórico de la capital, se observó poca afluencia de feligreses, debido a que el cupo fue restringido por ordenamiento de las autoridades sanitarias, otros como Santo Domingo de Guzmán no abrieron sus puertas.
Otros ejemplos fueron la iglesia de los 7 Príncipes, la Trinidad de las Huertas, La Merced, así como Guadalupe y otros más, en donde hubo actos litúrgicos, pero el turismo no se percibió como en 2019.
Solo en el recuerdo quedó el mar de gente que se volcaba en los templos de la Soledad, Carmen Alto y Bajo, la Compañía, Sagrado Corazón de Jesús, Sangre de Cristo y la misma Catedral; lo que sí se saturó de gente fue el Andador Turístico en donde propios y extraños recorrieron la zona sin cumplir las medidas sanitarias.
Ayer por la tarde y noche, la situación no fue tan drástica como el año pasado, en donde los actos litúrgicos se suspendieron, sólo que a un año de la pandemia en varios templos el cupo se limitó y en otros la liturgia se transmitió de manera virtual.
Al arzobispo Pedro Vásquez Villalobos invitó a los fieles a “vivir la muerte de Jesucristo en un momento en donde la situación es complicada por la pandemia, ya que han muertos varios sacerdotes a causa de la epidemia y otros más están contagiados de Covid-19”.
“Les agradezco que vengan en un Jueves Santo distinto, no hay monumento, no hay adoración al Santísimo, no hay procesión y no porque no queramos, sino porque tenemos que cuidarnos”, dijo a los fieles.
Algo que quedó cancelado fue la vendimia de antojitos regionales y fritangas que se ofrecen de manera tradicional en los atrios de los templos como una forma de convivencia y de captación de recursos.
La tradición consiste en visitar siete templos y hacer un momento de oración en cada uno de ellos, siempre con devoción dejando a un lado la cuestión turística o de paseo, como ocurría antes de la pandemia que tiene a Oaxaca en semáforo epidémico amarillo.
De acuerdo con la Iglesia Católica, el recorrido que se lleva a cabo por los siete templos en Jueves Santo, es un acto con el que se pide perdón a Dios por traicionar y entregar a Jesús para su crucifixión.
Las 7 Casas
En la primera visita (Jueves Santo) se representa la Última Cena, en donde Jesús lavó los pies a sus apóstoles, cenó con ellos y se dirigió a orar al huerto de Getsemaní o Monte de los Olivos, antes de ser entregado.
Mientras que en la segunda visita se representa el pasaje bíblico desde el huerto, donde Jesús fue preso cuando Judas lo entregó a los soldados, hasta la casa de Anás, suegro del sumo sacerdote Caifás.
A su vez, en el tercer templo, se recuerda el pasaje en donde Jesús fue interrogado por Anás, quien lo llevó con Caifás, mismo que opinó que Jesús muriera para salvar al pueblo.
Y en la cuarta visita a la iglesia, se rememora cuando Caifás llevó a Cristo a casa del representante del César, Poncio Pilato, acusado por los judíos, el trayecto de la casa de Pilato al palacio del Rey Herodes representa la quinta estación.
Herodes no aceptó esa obligación y regresó a Jesús a casa de Pilato, donde fue azotado e investido con una corona de espinas y condenado a muerte y la última visita o estación recuerda a los católicos el recorrido de Jesús de casa de Pilato al Monte Calvario, llevando a cuestas la cruz en la que fue crucificado.





































