Una pobre página Web, es como un borrico cargado con decenas de tanques de oxígeno.
El mapache guasón
Por todos los medios de comunicación, incluso redes sociales, se está quejando la gente de la pésima calidad de la página Web del Gobierno Federal, para inscribirse en el padrón de adultos mayores que esperan fecha para ser vacunados contra el coronavirus.
En la estrategia anunciada para la vacunación, se ha difundido que se vacunarán primero a los adultos mayores de sesenta años, claro previa vacunación al cuerpo médico y personal de hospitales.
Hasta allí todo parece lógico, pero en la realidad, resulta que la página para inscribirse o está mal diseñada, o se ha saturado; cualquiera que sea la razón, estamos ante uno de los errores más graves de este Gobierno, que expresa una total incapacidad, no solo por la muy mala plataforma electrónica, sino por la improvisación, falta de imaginación y creencia que un solo elemento electrónico podría resolver el padrón de inscribir a cosa de trece millones de adultos mayores.
Nadie en el gobierno previó la demanda resultante, no obstante que convocaron con urgencia a inscribirse, repito, sin tomar en cuenta que lo harían trece millones de personas, es casi y valga el ejemplo, como querer transportar a los pasajeros del Metro de la CDMX de un día, en un solo camión de redilas.
Es verdad que una queja más como esta, o una crítica adicional no harán diferencia, pero si damos a conocer nuestra experiencia, los oídos sordos de quienes manejan la pandemia en México, seguirán empeorando.
Porque parece obvio, que quienes están al frente del control y tratamientos contra el virus son políticos y no científicos.
En mi caso llevó dos días tratando de inscribirme y la “bendita” página cuando se abre a las quinientas, al primer dato escrito se vota y vuelta a empezar hasta el infinito sin resultados, y todo sin que hayan llegado las vacunas autorizadas, por eso me pregunto; ¿Qué pasará cuando llegue el medicamento? ¿Orden o caos?
No lo sé, y queda solamente seguir esperando y pedir a la divinidad que ilumine a los responsables antes que el virus nos mate.
Yo también soy pueblo.
Por allí nos encontraremos.

































