Los órganos históricos son creaciones de arte y ciencia. Son, como señala la intérprete Soledad Hernández, una especie de “orquesta de instrumentos de viento” que precisan de atención y de un mecanismo especial para lograr la “magia de la música”.
Para la organista originaria de San Jerónimo Tlacochahuaya, Oaxaca, los órganos como el que conserva la parroquia de su comunidad son piezas únicas, cual obra de arte que nunca es igual a otra.
Al hablar sobre el órgano de Tlacochahuaya, en una de las conferencia del cuarto Festival Oaxaca Barroca, Hernández remarca que creaciones como esta son una especie de orquesta de instrumentos de viento. Y en la que el intérprete selecciona y coordina varios elementos.
“De esta manera se crea la magia de la música”, explica la también coordinadora del programa que se desarrolló del 12 al 20 de diciembre desde Oaxaca y otras partes del mundo, en una edición virtual por la emergencia de Covid-19.
“No existen dos órganos iguales ni en su aspecto interno ni en sus posibilidades sonoras”, subraya Hernández en la ponencia con que se integró al programa de recitales del festival. En su participación, grabada en el canal de YouTube del programa, la organista de Tlacochahuaya considera que “la creación de un órgano es un hecho único e irrepetible”.
“Como instrumento, debe perdurar a través de los siglos, como una obra de arte, tiene que ser completamente equilibrada. Es una obra de arte y ciencia”, refiere en la conferencia y recital, en donde además narra aspectos de la historia e importancia de San Jerónimo Tlacochahuaya, una comunidad zapoteca que data del año 1,100 después de Cristo. Así como del templo y convento fundado en el siglo XVI por la orden de los Dominicos.
“Un órgano se compone de múltiples detalles que precisan mucha atención para poder jugar armoniosamente en conjunto, desde el diseño de la fachada al movimiento sutil y seguro de cada pieza. Su viento y la voz de cada tubo, sus sonidos, nos elevan a la espiritualidad”, apunta la intérprete y estudiosa de los órganos históricos de Oaxaca.
En el caso del órgano de Tlacochahuaya, Soledad refirió que se trata de uno que como el templo está dedicado al santo San Jerónimo y que guarda similitud con otros instrumentos de su tipo en el estado. De origen oaxaqueño y autor anónimo, este instrumento se vincula a la actividad católica, aunque su creación es incierta, pues solo se estima que fue construido a mediados o fines del siglo XVII.
El Festival Oaxaca Barroca es un programa anual que en esta ocasión se desarrolló de manera virtual. Entre sus invitados tuvo a agrupaciones como la Schola Cantorum Nova Hispania, los Ministriles de Marsias, Schola Antiqua y el grupo Musas. Así como a los intérpretes Tonatiuh González Solís, José Martin Panting Magaña, Gabriela Maravilla y José Manuel Tapia Olarra.











































